El 23º escribevive de Trapiello

Cuaderno 17, 29 de abril de 2021. Notas para una novela autobiográfica:

Empiezo Quasi una fantasía[1], de Trapiello. Comienza desplegando una postura política equidistante y un convencimiento férreo en la literatura. Y una autoestima envidiable. Su comienzo se refiere a aquellas reuniones político-culturales que organizaba Felipe González y después, años más tarde, Aznar. ¿Qué ha pasado con todo aquello?, se pregunta Trapiello. Aquello pasó, pero sus diarios permanecen, siguen aquí, se escriben, y se siguen publicando. La grasa política pasa, pero la literatura pervive, se va fraguando y pule piedras preciosas de ficción. Sibilina antítesis, mejor tropo. Es un buen comienzo, a mí me lo ha parecido. Es un comienzo que recoloca las fichas sobre el tablero para volver a jugar con la imaginación. Jugar a lo largo de las 524 páginas será un gozo, y un trabajo. La imaginación disfrutará con esta autobiografía[2].

Trapiello piensa escribiendo. Externalizar las ideas es esencial, es lo único que hay que hacer para pensar. Si escribimos es más fácil que entendamos lo que leemos, que recordemos lo que aprendemos y que nuestros pensamientos tengan sentido. Trapiello hace esto para sí, y nos lo ofrece en forma de libro. Por eso, incluso si no eres Trapiello, es tan importante llevar siempre algo donde escribir, sea papel o pantalla. Prefiero el papel. No hay que preocuparse por cómo quedan recogidos los pensamientos sobre ese cuaderno. Hay que escribir, tomar borradores de los pensamientos que surgen. Trapiello es un maestro.

Escribir tus pensamientos puede convertirse en una buena obra. Una buena obra es la que se hace con rectitud de intención. Con respecto a esto, anoto hoy también, santo Tomás de Aquino comentaba que él recurría al ojo —él la llamaba así—, a la lucidez con que se mira, a la intención con que se va a acometer una acción. Trapiello sabe mirar, sobre todo. Y por ese motivo le resulta tan fácil, eso creemos quienes le leemos, escribir lo que su ojo ve, que son sus pensamientos sobre la realidad que le circunda. Si lo que te mueve a hacerlo es una intención lúcida, la acción que se desprende también será lúcida. Santo Tomás profundiza más sobre esto en Super Evangelium Matthaei[3]. Si quieres pensar, tienes que ser capaz de escribirte. Si escribimos para pensar, seremos capaces de distinguir lo distinto, las distinciones y diferencias entre los conceptos que se presentan entre lo cotidiano. Trapiello registra apuntes y pensamientos, notas, que después piensa y reescribe. Así es como recorre con unos pasos no tan perdidos su salón. Hay luz en esta nueva entrega. Mucha luz. Y mucha ficción, gracias a Dios.


[1] En Ediciones del arrabal.
[2] ¿Conoces la definición de novela autobiográfica?
[3] Siempre que sepas latín.

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