Tropo 94: El cuaderno

Vas certificando que vives con cada cuaderno que acabas. Hoy no solo acaba julio de 2019, sino que terminas el cuaderno 20190501; o el “Peiper”, como nombré a este. 20190501, donde 2019 es el año, 05 es el mes en que lo empecé y 01 el día. Después le coloco una etiqueta en el lomo y el número de orden que le corresponde; y lo archivo no sin antes escanear el índice. Desde que descubrí el método Bullet Journal todos mis cuadernos tienen un índice. Es una de las aportaciones más útiles del método. Desde que utilizo el método Bullet Journal para mi organización personal, algo ha mejorado. O mucho, no lo sé. Solo puedo compararlo con lo mucho que trajinaba antes. Y el trajín, antes, era muy digital. Hoy sería incapaz de organizarme con una aplicación. La única que utilizo, y que replica las citas que llevo en el cuaderno es Google Calendar. Todo lo demás, y todo lo demás son notas, tareas, citas, ideas, apuntes, recuerdos, diario, registros, borradores, tropos, oraciones, vida interior, vida exterior, libros, desideratas, dibujos, gastos y colores se reúnen en el cuaderno. Y así es como se va certificando tu vida. Tiene algo aurático este registro escrito; es, dice Chejfec en Últimas noticias de la escritura, como si la escritura material permaneciera como lo inscrito en la realidad, como si ese manuscrito físico, en este caso ese conjunto de notas variopintas, fuese garantía de verdad, o de vida verdadera o de la autorreflexividad.

Por eso a veces me tienta colgar textos en internet, porque allí prometen tener una existencia continua

«Diez. Hace varios años comencé a publicar un blog. Un poco de manera inconstante, o descuidada, o las dos cosas a la vez; y creo que lo sigo haciendo de ese modo. Pero su presencia, siendo lateral y a veces extemporánea, cambió en su momento la forma como entiendo mi propia escritura. Este blog consiste en una serie de escritos de distinta índole. No lo tomo como un sitio donde colgar opiniones o anunciar cosas relacionadas con mis libros. Aprovecho el espacio gratuito y las plantillas predefinidas para poner fragmentos textuales, ensayos y escritura dispersa en general. Los comentarios no están activados y tampoco hay enlaces a otras páginas. Es de algún modo un sitio un poco autista, o que pretende ser lo más silente posible. Sigue leyendo

Últimas noticias de la escritura (2)

Quinta y última oportunidad para comenzar esta entrada. Continúo con la serie Últimas noticias de la escritura, de Chejfec. Prometí tantas entradas como epígrafes contuviese el libro: veintisiete. La primera de la serie está aquí.

En el segundo epígrafe Chejfec escribe sobre la relación discontinua que siempre ha tenido con la escritura manual. Chejfec me resulta anárquico en ocasiones cuando lo leo. Es un Aira contenido; o concentrado. Chejfec, cuando escribe dentro de un párrafo, condensa al máximo el párrafo. Los motivos de Chejfec para escribir no los desvela pero escribe sobre el estatuto físico de la propia escritura, de sus propias notas manuscritas y del temor a no terminar un cuaderno nuevo, recién estrenado. No sé resumir, o me cuesta esencializar, en qué consiste Chejfec. A qué idea principal se agarra. Es todo escritura. Chejfec es escritura. A veces, no sé si a ti te ha pasado mientras leías este libro, las páginas parecían ebullir, efervescer.

img_20170218_002827Un buen padre equivale a cien maestros, recordad. Un buen escritor equivale a cien cursos de escritura creativa. No creo en esos cursos. Solo creo en la escritura de los buenos escritores, como Chejfec, que me lo descubrió otro —para mí— magnífico escritor: Vila-Matas.

Acabar una libreta es como escribir un libro, tener un libro al final, indica Chejfec. También revela que su relación con la escritura a mano siempre ha sido bastante accidentada pero no indica cuáles han sido esos accidentes. Indica, no explica. Lo hace con frecuencia pero me da igual. Disfruto con sus acertijos léxicos. Chejfec es el maestro del acertijo léxico. También.

El gran inconveniente de la libreta es que según pasa el tiempo se transforma en evidencia de lo no escrito más que en prueba de lo que se escribió. Esta devolución a realidad inhibe, cómo no, y así lo explica él cuando un párrafo antes de terminar este punto escribe:

«Es así que el cuaderno verde me acompaña como si se tratara de un talismán equívoco. Un objeto que me inhibe y avergüenza. Me recuerda lo que no soy, y de este modo me afirma en lo que soy. Digamos, es lo que me hace pensar, sin que nada en el resto de la realidad lo confirme, que lo mío es sobre todo embrionario; que siempre estoy empezando a escribir y dejando de hacerlo, en un mismo movimiento.»

Determina y concluye su relación ambigua con la escritura manual por la que dice sentir una infinita nostalgia y una devoción sin embargo carente de consecuencias prácticas.

No hay conclusiones que me sirvan de este segundo punto de Últimas noticias de la escritura. No obtuve ninguna conclusión aunque si releo la nota pie de página 18 sí surge una clasificación interesante, que me ensimisma: la de los escritores que asumieron desde el comienzo su cercanía con la literatura y aquellos, los otros, que han ido y han vuelto, llenos de artilugios e indecisiones. Especies de bartlebys, pienso. La metáfora que utiliza para dibujar qué quiere decir es poderosa: al igual que existen niños que nacieron peinados, hay escritores que nacen peinados. Y va más allá y esto sí me interesa: es como si esos escritores hubiesen nacido sabiendo ser escritores.

Yo, gracias a Dios, no estoy en ninguno de los grupos.

El dos ha dado hasta aquí. Aprovecho para anunciar que el blog estrena lema: «Ocurra lo que ocurra, lee».

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