Tropo 286: Sintaxis

Sintaxis. Hoy me he sorprendido diciéndoles a varios alumnos, ante la pertinente, necesaria y obligatoria pregunta anual (¿Para qué sirve la sintaxis?) que la sintaxis en realidad es una prueba de madurez. Sí, ¿no lo sabíais? La sintaxis la utilizo para discriminar quién de aquí es o no maduro. Quién está preparado para que no le engañen y quién no. Quién para salir al circo social y quién no. Quién es capaz de entender a la primera un complemento predicativo y quién no. Por tanto, quién debería pasar de curso con la Lengua aprobada y quién no. Silencio. Reflexión. Escucho tragar saliva. Se puede escuchar cómo tragan saliva los alumnos que tienes más cerca. Los escucho. No me lo creía. Y parece, entonces, que la sintaxis servía y sirve para algo: para no escuchar más para qué o para no qué sirve la sintaxis. Es un buen argumento. Infalible. La sintaxis. Maduran.

Tropo 225: La sintaxis y la hormiga

Tengo IG. IG es Instagram. Ayer, después de terminar un comentario sintáctico de un fragmento de Vetusta, del Oviedo viejo y anquilosado, del Oviedo de Clarín y La Regenta, subí una foto al estado de mi historia de IG con mi victoria. Creo que resultó, o por lo menos descifré y revelé la íntima relación –descubrí el pastel—que existía entre la superabundancia de adjetivos (hasta cinco en una misma línea) y la profusión de oraciones de relativo con antecedente expreso, como ya las llama la NGLE (Nueva Gramática de la Lengua Española).

Subí, decía, la foto a mi estado de IG no sé con qué fin, y menos con qué intención, pero la subí. En realidad, IG te quita años y para mí, que voy camino de los cincuenta, es un consuelo. Te consuela que te sigan alumnos. No sabes muy bien por qué, aunque debe estar guay y chulo seguir a tu profesor de Lengua Castellana y Literatura. Digo yo. Yo sigo en IG a quien me da la gana, les digo, y les advierto, además, que no sigo cuentas privadas de alumnos, entre otros motivos porque soy muy escrupuloso con la privacidad ajena. Con la mía, ya ven. Así que si no tienes la cuenta abierta, querido alumno, olvida que te siga tu profesor de Lengua.

Pero a lo que iba, que me enreda la recursividad. Decía que, después de subir esa foto a mi estado, la que encabeza el tropo, un amigo poeta, colega de trabajo, también profesor de Lengua Castellana y Literatura, me decía por privado:

“Para mí, lo mejor de nuestra asignatura”.

Le daba la razón. Y se la daba porque le contesté que sí, J, que para mí también lo era. Le contesté:

“Sí, yo me divierto en la pizarra con ella. Siempre es sorpresiva para los alumnos. No hay cosa que los mantenga más atentos, como comprobando por dónde se mete la hormiga en el hormiguero. Es gracioso”.

No sé ahora si lo que acabo de escribir es mentira. ¿Qué diferencia tendría con la realidad? La verosimilitud. Por ese motivo el texto de Clarín era verosímil, pero en otro orden, en otro estado y nivel, en otro estrato. Porque el fragmento que analicé sintácticamente era, en realidad, un conjunto de piezas de Lego que conseguí ensamblar con la morfología que ofrecía el fragmento. Y a mi edad, aún, estas victorias me siguen fascinando. No hay literatura sin uso adecuado de la lengua, y para ello, conocerla, te da ventaja. Demasiada ventaja.

Otro tropo más. A este ritmo, no abandono. Pero es que no quiero abandonar. Con un folio y un Bic en el bolsillo es imposible abandonar. No, no voy a abandonar. Mira el ejercicio de hoy. Esclaramundo susurra que mañana más:

Rechaza la sed de libros

Después de un día al sol no me queda otra opción que, para cumplir con el post del domingo, recoger todos los libros que esta semana han pasado por mis manos, ponerlos en fila y extraer algo de ellos, copiar y pegar, transcribir. Así de simple. Todos. El sol seca el seso y el cloro lo adormece. hoy, esto. (Los libros están vinculados a Amazon).

Del Poema de Mio Cid, edición de Colin Smith, un póker de subrayados de las notas finales del autor:

1518 Sonreír es evidentemente un acto espontáneo, pero en su colocación aquí y manera de uso, existe cierta semejanza con la frase adverbial latina hilari vultu, por ejemplo.

1431 y se reirían con el jovial antisemitismo

1241 El Cid se deja crecer la barba como señal de dolor por su destierro, según una práctica común a muchos pueblos.

348 Golgota tuvo el acento en la hasta el siglo XVI

281 permaneceréis aquí, es un pleonasmo extraño.

De la Biblia:

Números 14, 23: No la verá ninguno de los que me han despreciado.

De El trabajo intelectual de donde saco el título del libro:

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De Los grandes líricos del Renacimiento español, un soneto de Fernando de Herrera que recuerda la derrota sufrida por los españoles en Castelnovo (Bosnia) por parte de los turcos al mando de Jeir ad-Din, Barbarroja, el 10 de agosto de 1539, al mismo tiempo que ensalza el valor de las tropas españolas. De esto hace 476 años y veinte días.

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De Como aprender y enseñar sintaxis:

Que no aparezca un sujeto en la oración, no significa que esta sea impersonal. En muchas oraciones el sujeto no aparece explícitamente, pero podemos deducirlo por la concordancia de persona y número o por el contexto del mismo.

De La religión de un médico y el enterramiento en urnas:

Nota 230: Fálaris fue un tirano siciliano del siglo VI a.C. que asaba a sus víctimas en un toro de bronce.

De Métrica española:

Cuando un endecasílabo lleva acentuadas todas sus sílabas pares, es rítmicamente pleno, como aquel de GARCILASO:

por tí la vérde hiérba, el frésco viénto.

Además de la consulta, lectura y estudio de alguno de estos libros, he hecho un mapa mental esta semana siguiendo los consejos de Tony Buzan. Algunos libros me invitan a usar los colores para entenderlos mejor, para que, en el momento de la muerte, pueda recordar algo de ellos, algún texto sugerente además del Adoro Te Devote —siempre que Dios quiera—:

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