Glosa 5: Escribir es decidirse a decir Él (y poder hacerlo)

Glosas el artículo por detrás, en el envés que es la página par, la que menos vale, muchos cientos de euros menos, glosas, decías, el artículo escrito por Ignacio. Si sigo glosando artículos de Ignacio Echevarría tendré que crear la categoría Ignacio Echevarría. Pero hagamos un experimento, confabulémonos con el contenido del artículo. Voy a glosar el artículo en tercera persona a partir del momento en el que él se dio cuenta de que Ignacio llevaba razón. Bueno, aquí hay una doble tercera persona. La primera tercera persona es a la que se refiere en este momento el glosador, que es un él que está escribiendo en un ordenador desde su casa en Jaén mientras saborea un aperitivo de pistachos naturales, nueces y cerveza. La segunda tercera persona es Ignacio Echevarría, que no sabía dónde vivía. Primer problema. Si utilizas “sabía” matas dos pájaros de un tiro, pero quien narra, este narrador que escribe, tiene que reconocer que había escrito en un primer momento “que no sé dónde vive”. “No sé dónde vive” hubiese volado por los aires el pacto que había realizado el narrador para con los lectores cuando dijo: “Voy a glosar el artículo en tercera persona a partir del momento en que él se dio cuenta de que Ignacio llevaba razón”.

Él pensaba igual que Ignacio. La narrativa contemporánea española, que es de la que más noticias recibía, parecía estar en una poza de arenas movedizas. Es importante subrayar ese “de la que más noticias recibía” porque él, el narrador y a quien se refiere el narrador, que es alguien en tercera persona, no conocía a nadie que pudiese leer todas las novedades que el mercado editorial español emanaba año tras año. Ahora sería peor, porque van a salir como el vapor de una olla a presión llena de lentejas.

Este es el segundo artículo pullita de Echevarría. El primero iba de los casi blancos que se iban a hacer negros; editoriales. Y él dice pullita porque estamos hasta la pollita de escritores Yo que, por falta de riego imaginativo, se les haya secado el ansia de imaginar y ahora vienen y solo nos quieren vender el gato por una liebre, que en realidad es una tercera persona desnaturalizada; el gato. Perdón, como hablaban de gatos y…, hoy decía don Quijote –estaba (¿verbo en 1ª o 3ª persona?) de relectura, mamá– “¡Vos sois el gato y el rato y el bellaco!”. Qué bueno, papito, como dice R. Solución: tercera.

Él también quiere ser escritor, como quería serlo P. D. James, que se narraba en tercera persona acciones de personajes cuando era chiquitina. Nuestro narrador, él, no recuerda que de adulto tuviese esa pulsión, pero no desmiente que, cuando le dijo un día a su madre que fue capaz de levitar hasta la parte superior de la litera, sí lo hiciera.

Ahora, solo queda enchufar. Y para eso Echevarría es genial. Ve el enchufe y lleva el macho a la hembra. El macho es Barthes, que en su Ensayos críticos afirmaba que «el novelista se designa a sí mismo por medio de una infinidad de terceras personas; pero esta designación dista mucho de ser un disfraz […] La tercera persona no es pues una argucia de la literatura, sino el acto de institución previo a cualquier otro». La piscina y llena de agua, como debe ser. La hembra, bueno, la hembra es una mujer, que es P. D. James, la que se imaginaba en tercera persona cómo hablaban los personajes en su cabeza. Y Echevarría, enchufa, y esa es la genialidad: “Escribir es decidirse a decir Él (y poder hacerlo)”.

Desde la mitad, el artículo es una pullita in crescendo contra el Yo “en que parece haberse enquistado buena parte de la narrativa contemporánea”. El narrador de este texto sugiere que aún hay escritores que no se han hecho jinetes de la propia existencia y por eso abusan del Yo, que es en realidad un Él aguado. Él es más educado: “un Él de vuelta”.

Otro artículo[1] de Echevarría propio de un crítico como Echevarría. Este le ha permitido a mi narrador descorrer otro cerrojo. Ya queda menos, me dice. Ya queda menos para que se ponga a escribir, dice el pobre: «engañado he vivido hasta aquí». Un texto con el que N (N es mi narrador) practica el marginalia y de ahí que en la esquinita inferior derecha, en azul bicolor, escriba: «Imaginar que Cervantes hubiese utilizado la tercera persona en segundo grado… ¡Qué fracaso! ¡Qué cipote!».


[1] Los artículos de Ignacio Echevarría son expuestos, días después de aparecer en papel, en https://elcultural.com/category/opinion/minima-molestia.

Tropo 359 | Glosa 0: El truco de la narrativa

Hoy no tropo, sino que gloso. En realidad es un gozo, o “goso”, si seseo y me hago el andaluz, aunque en Jaén, ni ceceamos ni seseamos porque decimos JJJoder. Hoy es un anuncio. Por eso me dirijo a ti, lector, para que a partir del día 29 de abril te acerques aquí para leer un texto diario que, seguramente, no tengas oportunidad de leer por ahí. Un texto que podría hacerte pensar, y hasta chisporrotear. Tráete el cuaderno y un bolígrafo y si quieres, un café; vamos a gosar, perdón, glosar fragmentos que tenía guardados en mi fichero de fichas índice y en otro digital. Hoy es una prueba, y así, si todo va bien, a partir del 29 de abril empezaré a subir más escalones, pero te advierto, sin ponernos intensitos.

Así, por ejemplo, el 2 de mayo de 2017 anoté:

“Había que… crear cosas que reflejen cómo se percibe el mundo desde el punto de vista neurológico” […] Pero supongo que una parte también tiene que ver con las experiencias interiores. Y, ya sabes, los sentimientos que trata la literatura. El individuo de hoy en día pasa mucho más tiempo ante pantallas. En espacios iluminados por fluorescentes, en cubículos, a un lado u otro de transferencias electrónicas de datos. Y ¿cómo es ser una persona, viva, que ejercita su humanidad en medio de esa clase de intercambio? Frente a cincuenta años atrás, cuando lo más era, no sé, tener una casa con jardín y recorrer quince kilómetros en coche hasta un trabajo en la industria ligera. Y vivir y morir en el mismo sitio, y saber cómo eran otros sitios a partir de fotografías y la película ocasional. O sea, hay tantas diferencias, y la velocidad con que esa diferencia se ensancha es sencillamente… El truco, me da que el truco que va a tener que emplear la narrativa es crear una especie de textura y un lenguaje que muestre, que cree suficiente mímesis para mostrar que en realidad no ha cambiado nada, pienso”

DFW a David Lipsky en marzo de 1996 recogido en Aunque por supuesto terminas siendo tú mismo. Un viaje con David Foster Wallace, Málaga, Pálido Fuego 2017.


Y claro, te acuerdas de Barthes, del Barthes de El grado cero de la escritura (Siglo XXI, 1973) cuando decía que:

Comprender un relato no era solamente seguir el desarrollo de la historia, era también reconocer en él “pisos“, proyectar los encadenamientos horizontales del “hilo” narrativo sobre un eje implícitamente vertical; leer (escuchar) un relato, no es solamente pasar de una palabra a otra, es también pasar de un nivel a otro.

Barthes en El grado cero de la escritura (Siglo XXI, 1973)

Veintitrés años entre el texto de DFW y el texto de Barthes para demostrar que, como la energía, la literatura ni se crea ni se destruye, sino que se transforma. La “narrativa es crear una textura”, dice DFW. Antes, Barthes ya le daba la razón así: “la narrativa no es pasar de una palabra a otra”, sino subir, bajar, “crear una especie de textura” que trascienda el mero contar. Por tanto, ¿consideramos la literatura como una energía? ¿Podemos criticar a quienes se dedican solo a contar?

La Glosa 0, o la breve glosa. Pero este es el espíritu. Bregar entre los textos para glosarlos e interpretarlos. Preferiría textos más breves aún, que inviten al debate. Hay quien piensa que esto que voy a realizar es humo, pura interpretación, diarrea mental, pero en realidad, bueno, en realidad se trata de buscar experiencias profundas ajenas a mi yo diario, desenmarañar, en la medida de mi capacidad, estructuras profundas en los textos, es decir, virguerías literarias puras. Pero advirtámoslo una vez más, no se trata de convertirnos en gente intensita. Se trata simplemente de «gosar» y glosar, sobre todo de saber leer. Hasta el 29 de abril. Os espero en esta nueva serie (no sé si diaria) de Soporto Tropos.