Tropo 4: Araceli tiene un Deux ex machina

Cuatro ya y Araceli se llamaba la muchacha que me llamó hoy al móvil a la hora del recreo para comunicarme que en la página 80 de Sábado, domingo de Ray Loriga había un Deus ex machina gordo, que se salía del libro si lo apretabas mucho, si te echabas encima de él y ejercías presión sobre las solapas; primero salían los blurbs (cuánta grasa) y después el Deus ex machina. Los blurbs emergían como churritos de plastilina. ¿Recuerdan los agujeritos de la cabeza de aquel payaso de juguete cuando introducías plastilina y apretabas fuerte? Qué asco. Después de esto chorreaba con más porte de caballero el Deus ex machina de la página 80; eso sí, en forma de epilepsia.

Yo no le creía, pero viniendo de Araceli, no podía ser mentira. Además, como experta en deuteragonistas, tenía autoridad. Si ella había detectado un Deus ex machina en lo último de Ray Loriga había que creerle. No me gustaría entrar en detalles y para qué; ustedes tienen Wikipedia. Yo llevo un tiempo sin servicio porque me la cortaron, la Wikipedia, hace poco por ser tío incrédulo y escéptico. Ya no la uso. Por ese motivo tengo abierto por la voz de “Destinatario” el Breve diccionario de términos literarios de don Demetrio Estébanez. Quería refrescar significados y como no cuesta trabajo, transcribo.

Deus ex machina: Expresión latina que alude a un instrumento mecánico (“Dios que llega o desciende de un artefacto”) utilizado en la “puesta en escena” de la tragedia clásica para hacer posible la entrada de un dios o un ser sobrenatural que, con su intervención, diera un giro a la acción dramática, con el fin de encontrar una salida a un conflicto humanamente irresoluble. Este procedimiento del Deus ex machina fue criticado por Aristóteles, para quien la acción ha de desenvolverse de forma natural, desde los mecanismos internos de la propia intriga. 

Demetrio Estébanez en su Breve diccionario de términos literarios

Araceli dice que este procedimiento se encarna en la página 80 y en el segundo personaje de la novela de Loriga, que es un narrador en primera persona epiléptico desde la página 80; una epilepsia en bandeja. Un segundón bautizado por el protagonista como el “bonita”. Del norte ya no lo sé. Ray Loriga es de Madrid. 

Otro día escribo sobre la tritagonista de Sábado, domingo. ¿Será la chica de los grititos, jadeos y ayes o la prima del deuteragonista, Gini? Mirad, no lo sé. Llevo ciento una páginas y la obrita comienza a chisporrotear. Sí, llevas razón. En Sábado, domingo hay mucho rollito Kronen, pero el caso es que hoy, al final, empecé la clase de Literatura Universal proyectando el cuadro de Honoré de Daumier que encabeza este post y que enmarcó el nuevo tema: El Realismo y el Naturalismo. 

Tropo 3: La alabanza inmerecida es un escándalo disfrazado

Cada día me reafirmo más y más y más, y tres veces más, en la decisión de no comprar libros de ciertas editoriales. Los libros que no adquiero para mi biblioteca suelen pertenecer a grupos grandes. Por eso los tomo prestados de las bibliotecas públicas. Sus calidades se están rebajando tanto, que se me caen de las manos; por ese motivo parecen destinados más a un bazar chino que a una librería. Todo el mundo sabe que en los bazares chinos es muy difícil encontrar calidad, y el desajuste es tal, que no les queda otra que rebajar el precio. Así, pienso, podría ser fácil hacer un ejercicio de imaginación y ver los libros de Alfaguara o de Seix Barral en las baldas del chino de mi barrio, por ejemplo, pero me costaría imaginar, lo reconozco, los libros de las editoriales de Pálido Fuego o Jekyll & Jill, por poner dos ejemplos. Si tú consigues imaginarte los libros de estas dos últimas editoriales en las baldas de un chino es porque tu chino está en un barrio muy pijo. A mí no me mientas.

Detalle solapa rebosante de blurbs en Sábado, domingo, de Ray Loriga

La de los blurbs es otra caja que no pienso abrir aquí. Ya lo hice ayer en Twitter. No solo nos ofrecen una rebaja de la calidad del papel, una facilona distribución del texto, como si de una columna de periódico se tratara, sino que ahora escancian las solapas con blurbs zafios y rebosantes de alharacas. Ayer en Twitter lo decía. Copio y pego: “Sinceramente, iba a empezar a leerlo con ganas (Sábado, domingo de Ray Loriga), pero Blurb me las ha quitado. El último reza: ‘Rendición es una novela excepcional…’. Pero @Alfaguara_es, ¡si es Sábado, domingo! Y así todo… Menos mal que es de la library. Además de los lugares comunes, frases hechas, alharacas y demás grasas que te insinúan: ‘come y calla, nene’. Es más, no me imagino esta falta de finura en una editorial que ama la edición, es decir, pequeña, las bienllevás”. A mí, como ya se habrán dado cuenta, me gusta tener en casa libros chulos.

Alexander Pope se puso de mi parte. Y lo digo porque antes de decidir leer Sábado, domingo de Ray Loriga -estuve a punto de no hacerlo por sus blurbs, recuerden- había terminado Ensayo sobre el hombre, de Alexander Pope. Acababa así, ¡spoiler!: “la alabanza inmerecida es un escándalo disfrazado”. Hasta le hice una foto al final:

Última página de Ensayo sobre el hombre, de Alexander Pope

No voy a pedir perdón por leer en inglés. ¿Se pide perdón por leer en español?

Recordad que la mediocridad depende del contexto —David Foster Wallace

La cita está extraída de la página 326 de La broma infinita. Llevo un par de meses con ella. Son mil doscientas y pico páginas de materia gris literaria. Mi error como lector es simultanear dos y tres libros a la vez y por eso, con este tipo de libros establezco un ritmo de lectura diario de veinticinco minutos. Es mi unidad de lectura o el pomodoro de lectura.

Cuando leí la entrevista que Alberto Olmos le hizo la semana pasada en El Confidencial a Ray Loriga a propósito de su última obra, Rendición, enseguida la relacioné con la cita que encabeza la entrada. Y no, no, Ray Loriga no es un escritor mediocre; al menos para mí, advierto. De la entrevista me entretuve en capturar, arrastrar y pegar tres fragmentos que me resultaron interesantes; léanlos, huelan el pegamento y seguimos: Sigue leyendo