Tropo 331: Némesis 10

Némesis en Jaén: 259 contagiados y 12 fallecidos.

Hoy he rescatado un libro para enseñárselo a un amigo por Instagram. Y lo he abierto al azar para encontrarme a Pascal:

He dicho muchas veces que todo el mal de los hombres viene de una sola cosa, que es el no saber permanecer tranquilos en una habitación. A quien no le falta nada para vivir, si supiera estarse en casa con gusto, no saldría para ir al mar, o a sentarse en la plaza, o no compraría un cargo en el ejército tan caro como para no sentir insoportable andar por la ciudad, y no busca las conversaciones y las diversiones de los juegos sino porque no es capaz de permanecer con gusto en casa.

La cita es de Pascal, recogida de Pensées 126 (coll. Bibliothèque de la Pléiade), Gallimard, t. 2, París 2000, 583-584

Pero esta cita, que es un pie de página, está a su vez en otro libro, en el libro Quédate, de Jean-Charles Nault, OSB.

Hoy recojo los dos textos en el blog porque conectan, en cierta medida, con la situación que sufrimos. ¿Sufrimos? Pascal utiliza dos veces la palabra “gusto”. Repito, ¿sufrimos? En la contraportada de Quédate se puede leer. Firma:

“No tengo tiempo”. Una expresión que oímos frecuentemente. Las prisas nos empujan, los nervios están a flor de piel, el hacer nos devora. Tenemos la sensación de que vivimos en una sociedad que nos tragonea. Semejamos sociodependientes. Parece que existen factores externos a nosotros que nos dirigen, que doblegan nuestra voluntad a sus exigencias, sus ritmos, sus valores, sus intereses. ¿Dónde está nuestra libertad? ¿Dónde nuestra voluntad.

El autor de estas páginas es un gran especialista en la materia. Con cálida elocuencia y claridad meridiana expone el tremendo mal que es la acedia. Un vocablo poco conocido, pero que en realidad debe ser muy temido. Lo es, tanto por el monacato antiguo, como el actual. Su ‘especialidad’ consiste en descentrar a la persona, adueñándose de ella. Provoca la desgana de la propia vida que uno mismo ha elegido libre y gozosamente. Dispersa en mil y una actividades. Es un mal nada fácil de curar, pues el paciente no tiene conciencia de sufrirlo. Además, hace perder la ilusión primera y quema tantas energías, que induce hacia una cierta depresión, por lo que nada de lo que hace le satisface. De ahí la importancia de tomar conciencia de quiénes somos, dónde estamos, hacia dónde queremos conducir nuestros pasos.

Contraportada de Quédate, de Jean-Charles Nault, OSB, escrita por Dom Clemente Serna. Abad de Silos

Tropo 112: La acedia

A pesar de los cuarenta grados entre las sombras de los árboles del parque, tú estás en tu habitación y te da por terminar, en un domingo por la tarde nada fresco, créeme, Quédate. La acedia. El mal desconocido de nuestro tiempo. La definición que puede dar cualquier diccionario después de leerte un libro sobre la acedia es pobre, casi de risa, pero lo entiendes. Acabas de comprobar qué dice Moliner y qué DRAE. De risa, insisto. La acedia tiene mucha relación con la famosa diversión de Pascal. Pascal decía en sus Pensamientos lo siguiente:

“He dicho muchas veces que todo el mal de los hombres viene de una sola cosa, que es el no saber permanecer tranquilos en una habitación. A quien no le falta nada para vivir, si supiera estarse en casa con gusto, no saldría para ir al mar, o a sentarse en la plaza, o no compraría un cargo en el ejército tan cara como para no sentir insoportable andar por la ciudad, y no busca las conversaciones y las diversiones de los juegos sino porque no es capaz de permanecer con gusto en casa”.

Pascal en Pensamientos

Esto lo decía Pascal y Pascal, desde mi punto de vista y después de haber leído este libro, tenía mucha razón. La acedia tiene que ver también con ser un culo de mal asiento. El que la tiene, podría verse retratado en lo que un tipo del siglo XII como Galand de Reigny decía sobre ella en clave de humor:

Intento matar el tiempo en no importa qué parloteos. Porque si no paso el día charlando o paseando me muero de aburrimiento […]. Errar o divagar, ¡eso es lo que me da fuerzas! Oír cuentos, ver noticias, ¡qué dicha para mis ojos! Me gustaría que todos los días hubiera cambio de autoridad, nuevas leyes, cambios en las instituciones, para con esos cambios conseguir algún remedio a mi aburrimiento. Porque me horroriza todo lo que dura; aborrezco lo que siempre permanece igual.

Galand de Reigny en Parabolaire 16, 7 (SC 378), Cerf, París 1992, pp. 279-281

Frenesí por la novedad, traduzco, búsqueda permanente del cambio, inestabilidad, la eterna necesidad de cambiar. Como ya no escribo reseñas, sino que rozo un libro de este modo, pico de allí y relaciono con el de allá, me quedo tranquilo cuando escribo solo estas letras sobre este librito. Si tienes curiosidad por el tema te harás con él, lo leerás y me lo agradecerás. Para que no te sea difícil encontrarlo te indico quién es su autor: Jean-Charles Nault.