20181108 no(e)escribir

Hoy es verdad que no tengo ganas de escribir nada, pero veinte líneas, geniales o no, sí. Hoy he entendido a la protagonista de Basada en hechos reales:

“Durante tres años, no escribí una sola línea […] no escribí ni una carta burocrática, ni una tarjeta de agradecimiento, ni una postal de vacaciones, ni una lista de la compra, nada que exigiera un esfuerzo de redacción […] ni una línea, ni una palabra. Ver un blog, una libreta o una ficha me producía náuseas […] El simple hecho de empuñar una pluma se me hizo cada vez más difícil […] me entraba pánico solo con abrir un documento en Word […] Y luego permanecía así, inmóvil, durante horas, con los ojos clavados en la pantalla […] Rechacé sin distinción cuantas ofertas me propusieron: artículos, noticias de verano, prólogos y otras participatciones en obras colectivas. La simple palabra escribir en una carta o en un mensaje bastaba para que se me hiciera un nudo en el estómago. No, ya no podía escribir. Escribir, ni pensarlo.”

Ni un post. Copio y pego.

Cuando dejas de escribir, cuando noeescribes, cuando conjugas de verdad el infinitivo noeescribir, surgen novelas, se renuevan las ganas de crear, como las de este escritor, que dejó de escribir un 23 de enero de 2017 para reaparecer un, por ejemplo, 25 octubre de 2018 con Cabezas cortadas:

pg

No escribí, pero leí:

  1. Basada en hechos reales, al 15 %
  2. Y los artículos que sopeso incluir como actividad de comentario para mis alumnos de 2º de bachillerato: “¿Rosaqué?”, “Vivir más y mejor”, “Patada en los huevos

 

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Mi lista es la lista (ducentésima décima séptima)

Leer como mínimo un libro al mes, y así doce al año, y si hay pagas —gracias a Dios—, quince, te obliga, porque tienes también un blog de libros, a extraer una lista de entre los cuarenta y tres libros con los que no te has aburrido y de los que has podido extraer alguna enseñanza para la vida, un poquito de cultura y cierto bienestar espiritual. Desconozco si es la quincuagésima segunda o la ducentésima décima séptima lista de libros del año. Es igual. La mayoría de las listas que se publican, y con toda la razón del mundo comercial, están constituidas por libros publicados en 2015. Sí, ya, interés editorial. Pero para alguien que lee de todo, publicado antes o después de la Resurrección de Cristo, que no trabaja para ningún periódico ni magazine y que elige sus libros casi al albur pero que no es albur ni es na, sino propio interés, la lista que confecciona es más auténtica, créanlo. Así pues, sin más dilación ni cursilería, ni retraso ni palabrería, paso a relacionar quince libros que recomiendo que te leas y si puede ser, asgas —segunda persona del singular del presente del subjuntivo del verbo «asir»— para dotar tu biblioteca y que así parezca de verdad un hogar.

Algunos libros de la lista los vinculo a lo que en su momento escribí sobre ellos y anuncio que, entre los propósitos de 2016 está el de escribir una reseña (obligatoria porque me obligaré a ello) de cada libro leído, sea de lo que sea, lea lo que lea, sea literatura o desarrollismo personal.

El orden en que ahora aparecen es aleatorio, advierto. En la fotografía que adjunto falta el que está en kindle, el que está prestado —y/o perdido— y los que son de la biblioteca pública de Jaén.

Otros, están aquí, en las librerías de viejo que soportan este portal.

Otra vez, feliz Navidad.

  1. La fiesta de Geraldde Robert Coover, Anagrama, 1990.
  2. entre culebras y extrañosde Celso Castro, Destino, 2015.
  3. Los libros repentinosde Pablo Gutiérrez, Seix Barral, 2015.
  4. Vidas sombríasde Pío Baroja, Biblioteca Nueva, 1998.
  5. La religión de un médico y el enterramiento en urnas, de Sir Thomas Browne, Reino de Redonda, 2002.
  6. La herida se mueve, de Luis Rodríguez. Tropo Editores, 2015.
  7. El benefactor, de Susan Sontag, Lumen 1963.
  8. Formas breves, de Ricardo Piglia, Anagrama, 2001.
  9. Productividad personal, de José Miguel Bolívar, Conecta, 2015.
  10. El cuaderno perdido, de Evan Dara, Pálido Fuego, 2015.
  11. El origen del Doktor Faustus, de Thomas Mann, Dioptrías, 2015.
  12. La familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela, Destino, 2008.
  13. Noticia de libros, de Gabriel Ferrater, Península, 2012.
  14. Perder teorías, de Enrique Vila-Matas, Seix Barral, 2010.
  15. En la raíz de América de William Carlos Williams, Turner, 2012.
Fotografía sin «brillo ambiente»

Fotografía sin «brillo ambiente»

Fotografía con brillo ambiente

Fotografía con «brillo ambiente»


El proceso de escritura de los demás me entretiene

Inés entrevistó a César. Pablo me cae muy bien aunque la temática con la que colorea sus novelas sea de otro siglo. Rafael es cartesiano y por eso progresa.

Todo lo que rodea al proceso de escritura de los demás me entretiene. El proceso de escritura es el meollo. Suele ser la forma material que adopta o que coge prestada la forma inmaterial de la ficción, de la creatividad, que expulsa ficción. Como un volcán. ¿Es el proceso de escritura el surco por donde corre, pendiente abajo, la lava de la ficción?

  1. Inés entrevistó a César en estas dos fotografías. Si pinchas sobre la que te dé la gana algo te llevará a la entrevista completa que Inés hizo César.
    1. ¿Es la escritura disciplina, César?
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    2. ¿Cómo ha cambiado el mundo editorial, César?
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  2. Pablo me cae muy bien aunque la temática con la que colorea sus novelas sea de otro siglo es una entrevista que vi en Youtube hace una semana y que provocó que tomara una decisión muy importante en mi vida que no puedo revelar aquí. Pues no le debo na ni na a Pablo… «Paciencia y barajar», como se lee en Don Quijote. La desigualdad no puede combatirse con violencia ideológica de izquierda; ni de derecha. Optar por el otro sale de dentro si se tienen adentros. Ya está. No es ideología. No puede ser de la ideología ayudar al otro.
    1. «La revolución empezó con un texto». Olé. El autor colgó este vídeo en su página, El adjetivo mata, para que te sientes con un café, un bolígrafo y algo dónde apuntar:

 

  1. Rafael es cartesiano y por eso progresa es un tuit que rescato para que reflexiones, escritor de mofa. Moja pluma, usa el molinillo para los granos de ficción y el café, siempre a la misma hora. Todos los días. Si pinchas sobre el tuit te llevaré a su web que hoy, 2 de agosto de 2015, muestra unos morritos de Lolita de 19 años que ni Nabokov.
    1. Es un genio y él no lo sabe…
      rafasarmentero

Y finalmente revelo que Robert Coover me ha destrozado. Ayer acabé El hurgón mágico. Robert Coover puede trasnformar la opinión que sobre la ficción tenías hasta hoy, dos de agosto de 2015. Cervantes hizo algo similar en su día, con diecisiete años, creo.

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