Tropo 128: La ilusión

Mientras los alumnos completan sus exámenes, él lee. Y subraya fragmentos como “siempre me ha repugnado el frecuente personaje a quien oímos decir constantemente que se cree en el deber de esto o de lo otro. Yo me he creído muy pocas veces en deberes durante mi vida. La he vivido y la vivo casi entera empujado por ilusiones, no por deberes”. La frase le parece buena, incluso muy buena, para despedirse del aula donde está y ha estado en este curso. La va a plasmar sobre la pizarra antes de salir del aula por última vez. Espera a que todos los alumnos terminen sus exámenes, se levanta y escribe: “Mi vida la he vivido y la vivo casi entera empujado por ilusiones, no por deberes”. Le ha echado una foto y ha cerrado el aula. Baja las escaleras que dan acceso a la sala de profesores pensando en la cita, con ilusión.

Tropo 124: Dejar de ser inteligente

Entre los párrafos que más he releído hoy de ¿Qué es filosofía? está este:

Parejamente, siempre el hambre y sed de comer y beber será psicológicamente más fuerte, tendrá más energía bruta psíquica que el hambre y la sed de justicia. Cuanto más elevada es una actividad en un organismo es menos vigorosa, menos estable y eficiente. Las funciones vegetativas fallan menos que las sensitivas, y éstas, menos que las voluntarias y reflexivas. Como dicen los biólogos, las funciones últimamente adquiridas, que son las más complejas y superiores, son las que primero y más fácilmente son perdidas por una especie. En otros términos: lo que vale más es lo que está siempre en mayor peligro. En un caso de conflicto, de depresión, de apasionamiento siempre estamos prontos a dejar de ser inteligentes. Diríase que llevamos la inteligencia prendida con un alfiler. O dicho de otra forma: el más inteligente lo es… a ratos. Y lo mismo podríamos decir del sentido moral y del gusto estético. Siempre en el hombre, por su esencia misma, lo superior es menos eficaz que lo inferior, menos firme, menos impositivo.

José Ortega y Gasset en ¿Qué es filosofía?

Por este motivo, pensaba, no bastaría con pensar de manera inteligente, sino que siempre sería necesaria cierta revolución, conflicto y crisis para que una idea inteligente se amolde a una sociedad, por ejemplo.

Además, enseguida relacioné este fragmento con otro que encontré en el capítulo 21 de La isla del Dr. Moreau, “El salto atrás de los monstruos”. La ficción refutando a la realidad:

Algunos de ellos –las primeras, según observé con cierta sorpresa, las hembras—comenzaron a hacer caso omiso de las normas de la decencia (casi siempre deliberadamente). Otras incluso se rebelaron públicamente contra la institución de la monogamia. Era evidente que la Ley estaba perdiendo toda su fuerza a ojos vista. […] Mi Hombre Perro se fue transformando lentamente en perro a secas; poco a poco se fue volviendo más estúpido, más cuadrúpedo y más peludo. Apenas noté la transición de compañero fiel a perro furtivo. A medida que la negligencia y la desorganización se hacían mayores…

H. G. Wells en el capítulo 21 de La isla del Dr. Moreau

Me resulta fascinante relacionar así dos libros. Hasta me he guardado el primer texto para glosarlo algún día aquí. Lo estrujas y tienes zumo para un año. Y es que se puede dejar de ser inteligente con suma facilidad.

Tropo 123: Gasset

Leo ¿Qué es filosofía? de José Ortega y Gasset y José Ortega y Gasset parece un torrente de pensamiento. Abrumador. Me descubro releyendo, hasta en tres y cuatro ocasiones, algunos de sus párrafos. Pero qué torrente, repito. Me satisface tanto cómo se expresa y cómo discurre, cómo razona y cómo expone, cómo piensa, en definitiva, que me ha invitado al hacerlo así, a descubrirlo más. Me abrió la puerta de su sabiduría que cerré hace algunos años cuando terminé La España invertebrada. Hasta me divierte cómo conjuga, en este tomo de lecciones, cierta tradición cristiana. Trae a Francisco de Asís, Marta y María y los reúne con explicaciones en torno a la Filosofía, que es el conocimiento del Universo. Del léxico que utiliza, otro día lo perescruto.