Tropo 78: Miércoles bufo

Hay libros que no encuentras en las librerías, ni en Amazon ni en Iberlibro. Hay libros que solo puedes encontrarlos en los depósitos de las bibliotecas públicas, y con signaturas como DP-44088.

Descubres, a tu edad, quiénes eran las gorgonas. Últimamente tienes la boca llena de gorgonas, y echas espuma en Twitter sobre ello. Lo que te ofrece Wikipedia resulta deslavazado, en ocasiones prosaico y zonzo. Y conforme pasan las consultas, más; es como si tuvieras que comer todos los días lentejas, por mucho hierro que contengan, te aburren. Las gorgonas eran unos monstruos femeninos y ayer las “metonimicé” como coños: algunas feministas, bonita.

El miércoles también apunté en el cuaderno que tenía que buscar información sobre la feria de San Ovidio que se celebró en París en 1771. Pero claro, si ahora tuvieras que buscar esto sin Internet, dime tú a mí. Apuntas estas búsquedas porque Buero Vallejo tiene una obra titulada así, El Concierto de San Ovidio, que es, dicen en un libro, “una de sus mejores obras junto a Las Meninas y El tragaluz, que escenifica algo que realmente ocurrió en la Feria de San Ovidio de París en 1771: la actuación de una orquestina bufa de ciegos, episodio que llevó al pedagogo Valentín Haüy a consagrarse a la educación de los invidentes”. Así funcionaban nuestros dramaturgos. El pretérito imperfecto que he utilizado lo dice todo, pero yo no digo nada. De Alfonso Sastre, si lo quieres entender, como en los cielos mandan, tienes que llevar repasados a sus representaciones los mitos de Saturno, Cronos y la vida de Abraham. Ten entran ganas de leer lo de Ovidio de Buero.

Otros apuntes de miércoles, bloguero de tanto al mes. Una máquina para difundir libros buenos, una máquina inventada por los americanos -por quién si no- que se llame Ailebab Machine, por ejemplo. El miércoles lo cierras con una reflexión: qué lástima que Julio Verne no dejase escrita ninguna novela que ilustrase el funcionamiento de esa máquina para difundir libros buenos. Pero para qué, si “hace unos días me dijo que estaba a punto de terminar una titulada La memoria del olvido, le pregunté de qué trataba y respondió: de nada, la literatura nunca trata de nada, es un vacío, así que pienso que la literatura es como la vida, como mis recuerdos que son nada, ni siquiera humildes o miserables, nada”. Son las ventajas de abrir al azar el cuaderno de abril de 2019 y encontrarte una cita de La soledad de las vocales de José María Pérez Álvarez para cerrar el tropo. Mañana jueves, aquí.  

Tropo 51: La distracción, la estupidez

Tienes anotado el 20 de mayo de 2019 en el cuaderno: “alimentar tropos con breves imaginaciones”. Después, nihilonarcisismo. Leía a Nembrot de Pérez Álvarez. “Era de necios comparar (para dictar después veredicto) a dos escritores cualesquiera porque reducía la literatura a una torpeza de vanidades”. Entra en Twitter y verás. Hasta te planteas la posibilidad de desaparecer de ahí. Cada día más insoportable, incluso siguiendo a doscientos y pico. Twitter se utiliza para ciscar, como si fuese una letrina: pensamientos absurdos, chorradas, pedanterías, noticias falsas, interpretaciones zafias, zamancas de pesados, reunión de zaheridores. En fin, Twitter está para dejarlo. Pero de verdad. Tan aburrido. Recurres a Kafka para leer lo que escribió el 13 de septiembre de 1915: “La distracción, la debilitación de la memoria, la estupidez!”.

*Demás tropos*

Tropo 31: Cucarachas

9. ¿Por qué esa obsesión con la muerte? 10. Alguien que está dilucidando cómo matarse o cómo quitarse de en medio. 12. Hay un escritor que sabe que no escribe la mierda bestsellera que escriben los demás. En la página 13 se relacionan los libros que triunfan hoy. 15. Vocabulario: despachurrar. 15. “Las cucarachas son más internacionales que la cocacola”. Aquí está el tropo. 18. Vocabulario: “Trascas”. 19. Donde asocio que las cucarachas de las que habla son Ester y Erótida, aunque después reaparezca Marcela como la cucaracha de verdad. 20. “Pañol”. 22. El gran juego que le está dando la supresión de la hache. Ese ideal del salto al vacío que ahora relaciona con la escritura, al final de la página 22. Hay discurso, un argumento, una trama que sobrevuela la materialidad de lo escrito, lo que de manera explícita se puede leer y tienes que imaginar que sobre lo que vemos hay una especie de fuerza de Lorentz que decía, o que “es la fuerza ejercida por el campo electromagnético que recibe una partícula cargada o una corriente eléctrica”. F= q (E+VxB). Imagina que q es un libro; v es la velocidad de la carga, es decir, del libro y B es el vector inducción magnética. Pues bien, yo a lo que me refiero cuando escribo es “que existe una especie de fuerza invisible” en la prosa de JM Pérez Álvarez. 24 “Chalaneo”. Comparación entre su literatura y la mierda glososálica de hoy. 29 Curioso cómo juega con el recurso de la llamada a un número al azar, que al revés siempre da raza, la raza de la literatura que llena y no empacha. La expresión creía que era de T. S. Eliot, pero no, parece que también puede ser de Perec. Anótala y resuélveme el problema, querido lector: “Oh, tes semblables, tes frères”. Por un momento pensé que era un palídromo como “soporto tropos”: ¡qué desilusión! Tropo 31: un mes, chaval.

*Demás tropos*

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