Tropo 133: El cuarto de atrás (II)

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He empezado a leer El cuarto de atrás, de Carmen Martín Gaite. El prólogo de la edición de José Teruel está arrojando datos y anécdotas que desconocía, y muy interesantes. Es normal, el hombre que no estudia, en este caso que no lee, no sabe. Leer es descubrir, y sobre todo conocer. Quien no lee no sabe, y quien no sabe, no conoce. Tabla del dos, fácil y directa. Pues bien, de todo lo que llevo leído, me ha sorprendido el encuentro que tuvo Martín Gaite con Tzvetan Todorov. Dice Teruel que “la recuperación de la fantasía constituye un elemento a tener en cuenta en la narrativa española de este periodo frente al realismo dominante en el canon de posguerra, pero lo que aquí me interesa plantear es cómo se conjuga en El cuarto de atrás la aparente antinomia entre memoria y fantasía, y por qué la memoria se reconstruye a través de lo fantástico”. La sal del plato. Carmen Martín Gaite comenzó a incorporar la dimensión fantástica a la realidad cotidiana que contaba a partir del encuentro que tuvo con Tzvetan, que decía: “lo fantástico no dura más que el tiempo de una vacilación: vacilación común al lector y al personaje, que debe decidir si lo que perciben proviene o no de la ‘realidad’ tal como existe para la opinión corriente”. Es leer a Todorov y entrarme unas ganas tremendas de empezar a escribir una novela. Termino El cuarto de atrás y decido, que me hago mayor.

Tropo 67: El cuarto de atrás

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“… Y sin embargo, yo juraría que la postura era la misma, creo que siempre he dormido así, con el brazo derecho debajo de la almohada y el cuerpo levemente apoyado contra ese flanco, las piernas buscando la juntura por donde se remete la sábana.”

Comienzo de El cuarto de atrás, de Carmen Martín Gaite

Así comienza El cuarto de atrás, de Carmen Martín Gaite. Es la nueva obra de Selectividad para el curso 2019-20. Los alumnos evitarán leerla, porque hay que leerla. Es la moda juvenil. Así, como te lo cuento. He tenido alumnos que no han leído los cuatro libros obligatorios de Selectividad. ¡4! Han recurrido a Google, los listos a Bing, para saber de qué iba el argumento. Algunos, ni eso, y han optado por estudiar solo las guías de lectura que les ofrecí. Tenía que cubrirme las espaldas. “Con eso basta, para qué leer tanto”, te sueltan. Carmen Martín Gaite. Una mujer. Era hora. ¿Qué hacían los alumnos de segundo de bachillerato leyendo obras exclusivamente de hombres? Uno de los motivos ha sido ese. Apuesto y gano. Por tanto, suprimen Los girasoles ciegos e introducen El cuarto de atrás, que no he leído. La leeré en agosto. La edición de Cátedra parece completita. La de Destino es suflé, la de Planeta una mierda. Qué bien rima. Va, versa, es un ensayo novelado en torno al proceso de escritura, de la escritura de ficción. Eso he leído. Se comprobará. De Gaite he leído Fragmentos de interior y Lo raro es vivir. No abandonamos El árbol de la ciencia, de Baroja; La realidad y el deseo, de Cernuda; y mi favorita, Historia de una escalera, de Buero. Aquí, en Soporto Tropos ya rescaté una cita de Carmen en “Cuatro pasos, y los muertos”; es otra sacerdotisa de la escritura, sin duda. En inglés, Without A Doubt!

Vínculo del tropo: El cuarto de atrás | “Cuatro pasos, y los muertos“.