Tropo 359 | Glosa 0: El truco de la narrativa

Hoy no tropo, sino que gloso. En realidad es un gozo, o “goso”, si seseo y me hago el andaluz, aunque en Jaén, ni ceceamos ni seseamos porque decimos JJJoder. Hoy es un anuncio. Por eso me dirijo a ti, lector, para que a partir del día 29 de abril te acerques aquí para leer un texto diario que, seguramente, no tengas oportunidad de leer por ahí. Un texto que podría hacerte pensar, y hasta chisporrotear. Tráete el cuaderno y un bolígrafo y si quieres, un café; vamos a gosar, perdón, glosar fragmentos que tenía guardados en mi fichero de fichas índice y en otro digital. Hoy es una prueba, y así, si todo va bien, a partir del 29 de abril empezaré a subir más escalones, pero te advierto, sin ponernos intensitos.

Así, por ejemplo, el 2 de mayo de 2017 anoté:

“Había que… crear cosas que reflejen cómo se percibe el mundo desde el punto de vista neurológico” […] Pero supongo que una parte también tiene que ver con las experiencias interiores. Y, ya sabes, los sentimientos que trata la literatura. El individuo de hoy en día pasa mucho más tiempo ante pantallas. En espacios iluminados por fluorescentes, en cubículos, a un lado u otro de transferencias electrónicas de datos. Y ¿cómo es ser una persona, viva, que ejercita su humanidad en medio de esa clase de intercambio? Frente a cincuenta años atrás, cuando lo más era, no sé, tener una casa con jardín y recorrer quince kilómetros en coche hasta un trabajo en la industria ligera. Y vivir y morir en el mismo sitio, y saber cómo eran otros sitios a partir de fotografías y la película ocasional. O sea, hay tantas diferencias, y la velocidad con que esa diferencia se ensancha es sencillamente… El truco, me da que el truco que va a tener que emplear la narrativa es crear una especie de textura y un lenguaje que muestre, que cree suficiente mímesis para mostrar que en realidad no ha cambiado nada, pienso”

DFW a David Lipsky en marzo de 1996 recogido en Aunque por supuesto terminas siendo tú mismo. Un viaje con David Foster Wallace, Málaga, Pálido Fuego 2017.


Y claro, te acuerdas de Barthes, del Barthes de El grado cero de la escritura (Siglo XXI, 1973) cuando decía que:

Comprender un relato no era solamente seguir el desarrollo de la historia, era también reconocer en él “pisos“, proyectar los encadenamientos horizontales del “hilo” narrativo sobre un eje implícitamente vertical; leer (escuchar) un relato, no es solamente pasar de una palabra a otra, es también pasar de un nivel a otro.

Barthes en El grado cero de la escritura (Siglo XXI, 1973)

Veintitrés años entre el texto de DFW y el texto de Barthes para demostrar que, como la energía, la literatura ni se crea ni se destruye, sino que se transforma. La “narrativa es crear una textura”, dice DFW. Antes, Barthes ya le daba la razón así: “la narrativa no es pasar de una palabra a otra”, sino subir, bajar, “crear una especie de textura” que trascienda el mero contar. Por tanto, ¿consideramos la literatura como una energía? ¿Podemos criticar a quienes se dedican solo a contar?

La Glosa 0, o la breve glosa. Pero este es el espíritu. Bregar entre los textos para glosarlos e interpretarlos. Preferiría textos más breves aún, que inviten al debate. Hay quien piensa que esto que voy a realizar es humo, pura interpretación, diarrea mental, pero en realidad, bueno, en realidad se trata de buscar experiencias profundas ajenas a mi yo diario, desenmarañar, en la medida de mi capacidad, estructuras profundas en los textos, es decir, virguerías literarias puras. Pero advirtámoslo una vez más, no se trata de convertirnos en gente intensita. Se trata simplemente de «gosar» y glosar, sobre todo de saber leer. Hasta el 29 de abril. Os espero en esta nueva serie (no sé si diaria) de Soporto Tropos.

Tropo 97: El pdf de DFW

Ordenando papeles, carpetas y polvo, encontré unas hojas grapadas en torno a un título: “Cómo hacer crítica literaria”, de DFW. El documento lo descubrí hace mucho tiempo gracias a José Luis Amores, editor de la editorial Pálido Fuego, en un artículo escrito por él en la web “Revista de Letras”. La pieza de Amores es del 15 de noviembre de 2011, pero el documento que ofrece al final del mismo es una joya, es el pdf de DFW. Tendrás que buscarlo porque estoy escribiendo este tropo en la aplicación de WordPress del móvil y todavía no he descubierto -ni voy a experimentar ahora- cómo se inserta un vínculo. El ordenador en verano apenas lo enciendo, está como en letargo, por lo caliente que se pone y el miedo que me da tanta pasión.

Pues bien, detuve mi actividad limpiadora y ordenadora y me senté a leer, por tercera o cuarta vez, ese documento: “Cómo hacer crítica literaria”. Redescubrí cómo trabajaba DFW en sus clases de escritura creativa, pero sobre todo, me sorprendí de la exigencia literaria que aplicaba a sus alumnos. El programa de lecturas y trabajos, pensaba, sería inabarcable hoy por los rebaños de mentes tuiterizadas, instagramizadas y feisbucadas. No lo dudo.

Revisando las notas que extraje de anteriores lecturas -las copié en el reverso de los folios donde imprimí el documento- descubro, para mi desgracia, que todavía no he conseguido leer ni encontrar uno de los libros que DFW recomienda a sus alumnos para tomar notas, elaborar teorías, escribir primeros borradores, hacer revisiones y corregir pruebas. ¡Quiero leer ese libro! Me gustaría leer, por lo menos, ese fragmento donde DFW indica dicha metodología y que se encuentra entre las páginas 581 y 588 del libro de Kennedy. Su título, Writing About Literature. En Pearson creo que está.

Así que, si estás leyendo este tropo y tienes u obtienes información sobre dicho libro, te suplicaría que me proporcionases alguna pista válida, o bien para conseguirlo, o bien para imprimir su alma en pdf. Por hoy, nada más. Gracias. A nadar.