El domingo resulta ser bien poca cosa

Dije que publicaría «todos los domingos» pero la realidad es otra: «cada dos domingos». Es decir, publico cuando me da la gana. Y así continuaré. La entrada de hoy es una reflexión en voz alta en torno al ritmo de publicación en este blog, y a este blog mismo. Voy a soliloquiar en el siguiente párrafo. Me apetece. Hace tiempo que no lo hago. Saco punta a la primera persona. Punto y aparte. Las visitas a este blog han descendido y ¡claro!, peras al olmo no puedes pedir si te dedicas a publicar de higos a brevas. Lo comprendo, no me llores. Además, he abandonado los dominios de la página (lamaniadeleer y bernardomunuera). Vuelvo al WordPress de toda la vida. ¿Recuperar la esencia? Más olmos sin peras. Pero hay más: abandoné ciertos derroteros que alimentaban la web; me «aburrí» de la industria editorial, me empalagué de manuscritos y lo que menos echo de menos: me tiré del tren tirano de la

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