¡Cuate, aquí hay tomate!

Me hallaba seco de ideas esta semana, sin jugo hasta hace un par de horas. Pero he de escribir mi artículo quincenal, y voy a escribir mi artículo quincenal ayudado por lo que le leí una vez a nuestro paisano Antonio Muñoz Molina, que afirmaba que escribir en el Diario de Granada le había enseñado a escribir con regularidad y disciplina, con límites fijos. Es un pensamiento algo simplón pero es una verdad como un templo, que es, a su vez, una frase hecha que no sé si sustituiré cuando ponga el punto y final a este artículo. Y es que estar falto de ideas, tener el seso seco para escribir sobre algún tema, yo lo soluciono yéndome a dormir la siesta con un papel, un lápiz y una intención en las mientes: que mi despertar traiga un asunto sobre el qué escribir. Y así, mientras cierras los ojos, sabes que cuando despiertes aparecerás con una margarita en la boca. Y no suele fallar; ahí está la idea. Tengo otro método, por si falla el de la siesta, más expeditivo: colocarte los auriculares y escuchar alguna pieza «detonante» de Bach, Haendel o Telemann. Esto sí que nunca falla.  

Y de aquellos barros, estos lodos; y de esta siesta, esta idea escrita entre garabatos sobre el papel. La noticia la publicó este periódico el viernes pasado. La releo ahora y exclamo: «¡Cuate, aquí hay tomate!: «El Ayuntamiento encarga un informe para corregir su “desfasada” organización». Gracias, Javier Esturillo.

Veinte mil euros del ala…

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Jaén, ciudad del norte

«Di siempre menos de lo necesario», me aconsejan, «haz el favor de prescindir de las explicaciones», me insisten. Di siempre menos y exprésalo con pocas palabras, solo las que necesita la ocasión; y cállate después, cállate por Dios, cállate y no metas la pata; aprende de los estoicos, del Séneca aquel y de Epicteto, su amigo. Autocontrol, necesitas autocontrol y respirar hondo, venga, ya, exprésate. Pues bien, escuchen, solo necesito cinco palabras: no me gusta el fútbol.

No me gusta el fútbol pero tengo dos hermanos árbitros, uno en primera y otro en segunda división. Tengo otro hermano que entrena a los zagalillos de un equipo de Córdoba y una hermana en la sala de máquinas del nuevo Real Jaén C.F. Mi hijo me sienta a ver partidos del Real Madrid y de la selección española y mi suegro me tiene al día del trajín que lleva y que trae el equipo de su vida. ¡Hala, Jaén! ¡Un proyecto, una ilusión! ¡Todos sumamos!

Pero a mí, y disculpen que lo repita otra vez, no me gusta el fútbol. Aun así les recomiendo uno de los mejores libros que he leído sobre fútbol, y solo he leído dos: Dios es redondo, de Juan Villoro, que es uno de los mejores cronistas de fútbol a pie de cancha. Un tipo que me atrapó con la vida secreta de los goles, sí ¡la vida secreta de los goles! Si les gusta el fútbol, se van a divertir con este libro.

Hoy quiero hablar de fútbol. Imaginen…

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