REGISTRO DE LECTURAS

1. Vendrán más años malos y nos harán más ciegos, de Rafael Sánchez Ferlosio. Destino, 1993. Colección Áncora y Delfín. Volumen 713. Termino de leer el 28/12/19 a las 17.00 h. De la biblioteca pública con el n.º de registro 78772. Califico 4/5 en GoodReads. Tremendísimo Ferlosio, casi inalcanzable, pero lúcido, lucidísimo pese a su volar tan tan alto. Inalcanzable en ocasiones porque apenas desperdiga verbos, ni los desperdicia. Todos los gerundios eran necesarios, así como los infinitivos y participios. Nada sobra, nada se desprecia. Este tipo fue un genio, un genio que destripó el lenguaje. Una obrita casi de referencia. Casi, he escrito. [Tropos que se refieren a este libro]

56.º de 2019

2. El castillo de Otranto, de Horace Walpole. Anaya, 1991. Traducción, apéndices y notas de Mª Engracia Pujals. Ilustración de Julio Gutiérrez Mas. De la biblioteca pública, registro 85972 y signatura J-N/WAL/cas. Libro que termino de leer el 29/12/19 a las 19.15 h. Domingo de Navidad por la tarde. Sillón y manta. 188 páginas. Califico 4/5 en GoodReads. Por este libro sé que es importante escribir los sueños y las pesadillas que te vengan en las siestas y por las noches. Walpole escribió más de cinco mil páginas de cartas, misivas, epístolas y correspondencia. A quien se las dirigía les pedía, les advertía que no destruyesen sus envíos, que los conservasen. Y así, más de cinco volúmenes de cartas tienen los ingleses de Horace Walpole. De hecho constituye la mayor contribución del autor a las letras inglesas y son una excelente historia político y social de la época, dicen los que saben de literatura inglesa del siglo XVIII. Es el primer título que leo del autor, que conste. SIGUE LEYENDO

57.º de 2019

3. Los pimientos y otros cuentos indigestos, de Jesús Tíscar Jandra. Alpistes y Membretes autoediciones, 2019. Libro editado por el autor. Jesús Tíscar es XXI Premio de Novela Negra «Ciudad de Getafe». Quedé con Jesús el 27 de diciembre para tomar café, sobre las diez y pico en “La Colombiana”, sita en la Carrera de Jaén. Me invita a un café y me vende un libro. El libro es autoeditado, como hacen tantos escritores buenos, ponlo en Bing y verás, desde Galdós hasta Jesús Tíscar. O nuestro Baroja. Los escritores cuando comienzan y cuando les da la gana, se autoeditan sus libros. Al que escribe bien, al que sabe escribir literatura le sobran los refrendarios. Tú me entiendes. Además, ten en cuenta que «las palabras no comunican, recuerdan». SIGUE LEYENDO

En las escaleras que dan acceso a la Catedral de Jaén

4. [1.º de 2020] La suerte de Omensetter, de William H. Gass. La Navaja Suiza editores, Madrid, 2019. Traductor: Ce Santiago. Ilustración de cubierta: Alejandra Acosta. 418 páginas

Por algún sitio debería comenzar este texto y por el sitio más insospechado voy a hacerlo: por la apostilla que escribe su autor sin doblez ni parafernalia. Ahí se explica el camino que padeció La suerte de Omensetter desde que Gass la imaginó hasta que la puso por escrito. Además, en la apostilla, he encontrado una muy buena respuesta a esa frase hecha que repetimos sin parar los que pretendemos escribir cada día mejor: lo del intento de dar con un estilo, lo de hacerse con un deje literario, eso de forjarse un estilo escribiendo. Y Gass nos responde: «uno no da con un estilo intentando dar con uno. Un estilo te sobrevenía, crecía en ti como el buen o el mal carácter. Tu estilo vendría a ser un reflejo de tu vida, pero solo en tu escritorio». SIGUE LEYENDO

Los libros tienen un destino aciago: o los olvidan, o los estudian (Nicolás Gómez Dávila)