El pupitre 22

EL PUPITRE 22

Hoy estoy en la biblioteca del Darymelia, que es como la conocemos en Jaén. Pertenece al Ayuntamiento y está bien rodeada, como demuestro en la imagen que solapo a este artículo. Y bien dotada para lo pequeña que es. Además, es la biblioteca donde más libros he donado, aquí están, por ejemplo, todos los que recibía de “El Cultural” como regalo de bienvenida por suscribirme.

Como me propongo escribir todos los días durante un año, o durante la inercia que me proporcione la vida de los días, una carilla de Word a Times New Roman de 12 puntos —aunque no sé si publicaré aquí todos los días el resultado—, me he venido a la biblioteca con Cuadernos de todo, libro para esta Semana Santa, y glosar sin remilgos uno de sus fragmentos, tomarlo como pretexto para este otro. Mientras escribo, el libro permanece abierto a mi izquierda por la página 159, que es la página donde ayer leí que Carmen Martín Gaite, muchas mañanas, solía sentarse en el pupitre 22 de la biblioteca del Ateneo de Madrid. Así: “Suelo ponerme aquí, en el pupitre 22”.

El fragmento corresponde al inicio de un texto titulado “Ambiente”. Parece que, entre 1970 y 1972, el Ateneo iba a ser remodelado, o trasladado o algo parecido. Por eso pide «a los que puedan arreglarlo que no me quiten ni me trasladen el Ateneo. Pienso que puede ser éste el clamor del vecino ignorante que oye rumores de desahucio y que se apoya en la seguridad que le da sentir aquella casa tan suya, no solo de sus antepasados. No clamo en nombre de antepasado alguno, aunque estén presentes todos aquí, sino en mi nombre y en el de muchos compañeros de hoy que sentimos el Ateneo totalmente vivo y habitado y útil y nuestro y no podemos tolerar la idea de que nadie nos lo arrebate”.

La biblioteca del Darymelia la considero como Carmen Martín Gaite consideraba la biblioteca del Ateneo, un lugar habitual y muy cercano. Tanto, que vivo a escasos sesenta metros de ella. Aquí he dedicado mucho tiempo a estudiar y a leer, he invertido mañanas y tardes completas, antes, durante y después de mis años universitarios, hasta conseguir el hito de la plaza de profesor de instituto. Aquí invertí mañanas completas durante muchos meses de julio y agosto. Ahora recuerdo a Joyce, por cierto, mientras escribo este texto. Y lo recuerdo porque fue en esta biblioteca donde se reveló Stephen, el héroe, obra que leí completa en uno de los “pupitres” con vistas a la Catedral; un texto que sería el prototexto de Retrato del artista adolescente. Fue en el prólogo de una edición de Alianza donde me sorprendí al leer que Joyce empezó como crítico y reseñista y acabó como gran escritor porque decidió que no iba a escribir más sobre los libros que leía. No como yo…

Pero regreso a Gaite porque me ha parecido entrañable el arranque de ese episodio: “Haré un paréntesis antes de continuar para puntualizar algo que me parece venir bastante a cuento. Estas líneas las estoy pergeñando a media mañana en la biblioteca del Ateneo, local que desde hace muchos años me acoge y arropa varias horas al día y al cual se me han dirigido tantas cartas y llamadas telefónicas como a mi propia casa. Suelo ponerme aquí, en el pupitre 22”.

Es maravilloso habitar una biblioteca así. Vargas Llosa, quiero recordar, también tenía un sitio en la Biblioteca Nacional, donde acudía recién aterrizado en España, y donde escribió, así creo que lo recoge Ángel Esteban en El escritor en su paraíso o en Cuando llegan las musas, algunas de sus obras.

Llegado aquí no he descrito nada, aunque mi intención era describir una biblioteca de mi vida. Y es que ocurre lo que escribe Gaite, que “cuando se trata de describir algo que se muy de uno, siempre se duda entre detallar demasiado lo que a uno le parece obvio o dejarlo oscuro: es el problema de toda narración. Lo miro con asombro, es algo tan familiar que no lo puedo sentir amenazado: tengo confianza. Es como cuando se piensa en la enfermedad de alguien cuya mirada nos asegura y conforta”.

La cuartilla que no es cuartilla es ahora carilla que se acaba. Escribo viendo desde su lateral, la fachada principal de la Catedral de Jaén. Sin duda, esta biblioteca es un locus amoenus de mi imaginario, y del imaginario de Langlois, que está de vacaciones. Esta biblioteca, situada en pleno centro del casco histórico de Jaén, está enclavada en el Palacio del Condestable Iranzo, que fue residencia del que fue asesinado en la catedral que diviso ahora desde la que fue también su residencia, la de Miguel Lucas de Iranzo, condestable de la ciudad de Jaén a finales del siglo XV. Debió rezar poco porque lo asesinaron de una forma muy cruel, como cuentan las crónicas:

“Y luego dicho año, día de san Benito, sucesivamente la comunidad de Jaén se levantó y robaron los conversos y mataron muy cruelmente a muchos, y el condestable don Miguel Lucas, visto tan grande alboroto, no se halló con aparejo de poderlo remediar e incontinente salió de su casa a pie con tres criados suyos, el cual no solía salir con menos de ciento; y aquellos tres lo dejaron solo en la iglesia mayor de Santa María, y dijo —que lo oyeron muchos— “hoy morirán los malos”, y fuese derechamente al altar mayor que ahora es arco principal por do entran a la capilla mayor e híncose de rodillas en las gradas. Y estando allí llegaron dos ballesteros, personas bajas, y el uno le dio en la cabeza con la enpulguera de la ballesta y le echó los sesos fuera, y el otro le acudió con el mocho de la ballesta y así dieron con él por muerto en el suelo. Fue enterrado en la capilla de este linaje de Torres que está en la iglesia mayor. Nunca fue hecho castigo por este insulto, salvo que en Sevilla se alabó uno de estos ballesteros, que era tuerto, que había matado al dicho condestable, y el duque de Medina Sidonia lo hizo prender y hacer cuartos”.

Extraído de “Un manuscrito excepcional con los hechos del condestable Miguel Lucas de Iranzo en la Biblioteca de Estudios Giennenses”.
Interior del Palacio del Condestable Iranzo

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.