Cuando no estoy frente a mi máquina de escribir me aburro

Son las 23.24 h del domingo 16 de enero de 2022.

Es tarde, lo sé. Es primera persona, también, pero haciendo examen y recuento del día acabo de percatarme de que llevo dieciséis días consecutivos escribiendo en un cuaderno, que no aquí; en un cuaderno que no en un ordenador, en un cuaderno, que tampoco en la Olivetti de segunda mano que me agencié hace algunos años. Y lo hago durante casi veinte minutos sin descanso. Dieciséis días consecutivos es algo muy meritorio para mí, porque no escribía nada más que de higos a brevas. Además, no solo llevo dieciséis días consecutivos escribiendo, sino que hace diez minutos he terminado el cuarto libro de este mes. No hay nada meritorio en eso, sino en que ya no le echo monedas a Twitter y apenas en Instagram. Hablando sobre ellos, de nuevo, hoy he leído una entrevista de Richard Sennet, que es el autor de un libro que me gustaría leer: El artesano. Decía Sennet que:

Facebook es la penúltima apropiación de la imaginación: lo que veíamos como útil ahora se revela como una manera de meterse en la conciencia de la gente antes de que podamos actuar. Las instituciones que se presentaban como liberadoras se convierten en controladoras. En nombre de la libertad, Google y Facebook nos han llevado por el camino hacia el control absoluto. No queremos afrontar que lo gratuito implica siempre una forma de dominación.

Richard Sennet en El artesano

Llegué a Richard Sennet buscando en los blogs de WordPress el enunciado «máquina de escribir». Ya saben, era domingo, había acabado un libro de Thoreau (Cartas a un buscador de sí mismo) y como no uso Twitter como lo usaba antes, había, o estaba paseando por otra vereda del parque digital. Pues bien, allí di con una entrada titulada «La tecnología nos salva, la tecnología nos mata» de la Acadamia Malagueña de Ciencias, donde mencionaban a Sennet. También incluían un par de citas chulas. La primera era de Nietsche que decía que:

nuestros útiles de escritura participan en la formación de nuestros pensamientos

Friedrich Nietsche

Y otra de T. S. Eliot que escribió que:

la máquina de escribir fomentará la lucidez, pero no estoy seguro de que haga lo mismo con la sutileza

Thomas Stearns Eliot

Pues imagínate ahora, Thomas Stearns, que todos escriben con turbo cagando prosa surf. Y así, el buscador me ha llevado hasta una entrada del callejón del orco sobre Julio Ramón Ribeyro, que dice:

Cuando no estoy frente a mi máquina de escribir me aburro, no sé qué hacer, la vida me parece desperdiciada, el tiempo insoportable. Que lo que haga tenga valor o no es secundario. Lo importante es que escribir es mi manera de ser, que nada reemplazará. Cuando me imagino una vida afortunada, millonaria, veo siempre el lugar donde pueda seguir escribiendo. Si no fuera necesario comer, dormir, trabajar, no abandonaría este sitio, donde nada me incomoda, donde gozo del más completo albedrío, donde soy dueño del mundo, de mi mundo, sus fabulaciones, hazañas, torpezas, locuras, el mundo irreal de la creación, al lado del cual no hay nada comparable.

Julio Ramón Ribeyro

Lo contó en mayo del 75 y quedó escrito y recogido en La tentación del fracaso, libro que está en la biblioteca pública de mi ciudad y que pronto sacaré, y hojearé.

También podría tirar con más frecuencia estos textos aquí, con la máquina de escribir, recogiendo datos, citas y pensamientos que se van acumulando en mis cuadernos, que arderán, Dios lo quiera, tras mi muerte, ¿verdad, hijos?

El borrador de la entrada. Finalmente, tres cambios a esta tirada de texto

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