A un escritor le tiene que interesar todo

A un escritor le tiene que interesar todo. Desde cómo cagan los astronautas dentro de una nave espacial en estado de ingravidez, sin ensuciarse las nalgas, hasta los detalles de la vida de Dostoievski, o por qué el ginseng funciona como afrodiasíaco. Todo es necesario, es útil y apasionante. Un escritor debe tener una pequeña enciclopedia incrustada en el cerebro. Una enciclopedia conformada por todas sus lecturas, sus experiencias vitales, su enorme capacidad de observación y retención, las personas que ha conocido desde su infancia, susceptibles de convertirse en personajes en cualquier momento, olores de sitios específicos, paisajes

Pedro Juan Gutiérrez en Diálogo con mi sombra (Anagrama, 2021)

¿Por qué motivo exactamente deseo escribir? Puesto que si no fuera a escribir para un público determinado, entonces, podría recordarlo todo mentalmente, sin necesidad de plasmarlo sobre el papel.

Bueno sí,; pero sobre el papel resulta más solemne. Hay algo en ello que impone; se juzga uno más a sí mismo y se pule el estilo. Al margen de esto, posiblemente la escritura también me aporte algo de alivio. Últimamente, por ejemplo, tengo un recuerdo del pasado que me oprime el alma. Lo recordé con claridad hace unos días, y desde entonces ya no me deja en paz, como si fuera una dolorosa tonadilla musical que no me abandona ni a sol ni a sombra. Y sin embargo, debo librarme de ese recuerdo. Tengo cientos de recuerdos de ese tipo; pero de tiempo en tiempo, uno de ellos sobresale de entre los cien y me empiezo a agobiar. Así pues, ¿por qué no intentar escribirlo?

Por último: estoy aburrido y siempre estoy sin hacer nada. Además, la escritura es algo que realmente se parece a un trabajo. Dicen que a base de trabajar, el hombre se va haciendo más bondadoso y honrado. Al menos aquí hay una posibilidad.

Dostoievski en Memorias del subsuelo (Cátedra, 2015)

A mí me da vergüenza todo uso de la vida donde predomina el yo, con lo delgadito y pobre que es cada yo sobre el resto de la inmensidad del universo. El yo es una fina película, abajo está el inconsciente, arriba el superyó. No hay que darle peso a lo que no lo tiene. Si le das tanta importancia al yo luego te resulta difícil morir, y vives amargado pensando que vas a tener que morirte pero tú no quieres, y cada vez te haces más viejo, la vida se despide más de ti, pero tú te aferras más ella. Qué tremenda tragedia.

Antonio Escohotado en Los últimos días de Escohotado, de Ricardo F. Colmenero (La Esfera de los Libros, 2021)

Que aprendan a levantar el vuelo de su escritura. Que aprendan, a secas. Estamos aburridos.

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