Relectura del método BuJo (1)

Las verdades más valiosas son las que se descubren en último lugar; pero las verdades más valiosas son los métodos.

Nietzsche

Si hay algo que hice con placer en la playa fue hacerme el muerto y releer El método Bullet Journal[1] en una hamaca azul higienizada. Eché el libro por echarlo como echaba mi abuelo un trocito de papel higiénico en la maleta: por si. No pensaba leer nada, ni la carta de raciones del chiringuito.

He tomado muchas notas. De hecho, sigue saliendo arena de la libreta. Ni que fuese un reloj de arena. Pero el tiempo ha pasado y ya estoy en casa preparando la ¡menuda vuelta al cole! Sé que mi libreta Bullet Journal me salvará, como hace siempre desde hace unos años. Ni lo dudo. No sé cómo algo tan simple no es utilizado por más gente. Yo, de hecho, en todas las presentaciones de inicio de curso se lo aconsejo a mis alumnos, sean del curso que sean. Investigan y a algunos les cuaja y a otros se les desmorona. A quien le cuaja, brilla en el curso, y a quien no, mediocridad y status quo.

En realidad, BuJo[2] va de llevar un diario. Un diario que te otorga más tiempo y más cordura para sobrevivir a la vorágine digital a la que nos han acostumbrado. El método te ayuda a planificar y a hacer seguimientos de lo que te interesa, a conservar recuerdos y a potenciar tu lado más creativo. En realidad, se trata de recuperar de algún modo la conexión contigo mismo y estrangular el torrente de infoxicación a la que nos han sometido. Yo, de hecho, después de la relectura, decidí borrarme el pérfido WhatsApp y utilizar menos Twitter; ah, y desengancharme del pornográfico GoodReads. ¡Ya estaba bien de mostrar qué leía! A quien le interese, que venga aquí y lo vea. Han sobrevivido a la limpia Telegram, Instagram y los divertidos SMS. Y bueno, nunca sabré para qué sirve Facebook, Tikitaka, Vizco y Esnapchat. Ni me preocupa.  

La relectura de El método Bullet Journal me ha servido para depurar algunos usos que había adulterado. También para señalizar con baliza que el tiempo y la energía son recursos muy valiosos. Además, empiezo a demostrarme que la tecnología no significa más productividad. Es una engañifa, pero me ha costado tiempo darme cuenta. El método Bullet Journal en realidad lo que hace es procurarte una herramienta contra la distracción digital y revela la gran verdad: escribir a mano puede resultar extrañamente relajante. Y ahí es donde comienza todo.

Cuando utilizas el método pronto te percatas de que abrir el cuaderno supone detener la entrada de información. Del bombardeo de información exterior. Abres el cuaderno y abres la fuente de tus certezas. Ahí están tus verdades y tu realidad. O te aplicas o te rehúyes.

Llevo tres años practicándolo y reconozco que aunar mi trajín diario en un cuaderno de papel me ha permitido sortear la dispersión y me ha hecho más organizado. La implementación fue paulatina, a pesar de que el método es muy sencillo, pero demanda mucha constancia. Si no eres capaz de practicarlo durante dos o tres meses no lo implementarás jamás. Por otra parte, la práctica del método te demuestra que no hay nada como escribir a mano para sujetar muy bien la cabeza y la mente al momento presente, que es en realidad lo único que tenemos, ¡y en la palma de una mano!

Joan Didion afirmaba que siempre logró mantenerse en contacto consigo misma porque siempre había vivido aferrada a sus libretas, que utilizaba desde los cinco años. El método Bullet Journal basa su éxito en la captura de pensamientos de forma rápida en las páginas de una libreta. También incentiva a llevar un diario de apuntes rápidos marcados del ritmo de tu vida. Ambas prácticas promueven hábitos de introspección que nos dirigen a preguntarnos qué es importante, por qué es importante y cuál es la mejor manera de acometer tal o cual asunto y tarea. La búsqueda de intencionalidad a la que te acostumbra Bullet Journal se torna en un gran poder porque te dirige hacia algo con pasión y efectividad y discriminas mucha paja, baratijas y quincalla existencial. ¿Sabes por qué haces lo que haces? El cultivo de la autoconciencia es un fruto temprano que recoge quien empieza a practicar el BuJo. Si te decides, empezarás a destilar en tu libreta las actividades y tareas que tienen más valor para ti.

Como dice Ryder Carroll al final del primer capítulo, “el método Bullet Journal actúa como un puente entre nuestras creencias y nuestras acciones integrándose en el meollo de nuestras vidas”. Practicar BuJo te permite ser más consciente de los colores que utilizas para pintar la vida.

 Continuará.


[1] El método Bullet Journal, de Ryder Carroll, Planeta 2018 (enlace afiliado)
[2] BuJo es el acrónimo de Bullet Journal.