¿Tú cómo aprendiste mecanografía?

¿Loco o qué? Disfruto muchísimo escribiendo en esta Elsa 2015. No es que sea de 2015, pero se llama así, Elsa 2015. De vez en cuando le pregunto, «¿qué tal, Elsa?». La valoro. Le tengo mucho cariño. Durante la carrera terminé y entregué decenas de trabajos con ella. Mis compañeros contrataban a taquígrafos y tipos que se dedicaban a picar textos cobrando a tanto el carácter. Había pocos ordenadores. Yo no tenía ordenador. Era el mayor de diez hermanos, pero sabía mecanografía. Esto antes iba así. Cuando era un zagal, mi madre nos matriculó a mi hermano D y a mí -tendríamos 12 años- en una academia de mecanografía que habían recién inaugurado cerca de casa durante los meses de julio y agosto. Recuerdo aquel verano como uno de los más sofocantes de mi vida en Jaén. Las clases eran a las cuatro o así. Aún recuerdo el cajón que nos ponían sobre las manos para no mirar las teclas. Al picar los números fallo de vez en cuando, pero porque nunca se me han dado bien. Las letras las pico sin errores. Sé mecanografía y eso siempre me ha hecho valorar estas preciosas máquinas. Me divierto mecanografiando con mis tres máquinas de escribir: una Elsa 2015, una Olympia Traveller Deluxe y una Olivetti lettera 32. Una vez compré por Ebay una segunda Olivetti lettera 32 defectuosa por 10 € para conseguir una tuerca para la primera. Pero esto otro día. Mereció la pena aquel verano. Las mantengo como puedo. Justo ayer pedí una cinta de tinta rojinegra. ¿Estás loco o qué? Bueno, me gusta escribir así, de manera física. Inviertes más tiempo, pero es divertido. Descubres mejor el esqueleto de las frases y de los párrafos. El resultado de una página tecleada con ordenador dista tanto del de una página impresa con mecanográfica… No sé por qué, pero mi prosa es más chula escribiendo con este artilugio que con el ordenador. Si no me crees, haz la prueba. Me voy recomendándote un libro sobre la escritura: «Últimas noticias de la escritura», de Chejfec. Después, me cuentas o me escribes una carta mecanografiada, ¿vale?
Hoy R ha cumplido 12 años. Somos felices. Aún.