Tropo 350: Colofón

Esta tarde, después de mantener el móvil apagado durante dos horas, he acabado Insolación, de Emilia Pardo Bazán (Taurus, 1970) y he escrito este texto.

El colofón de Insolación es soso, pero indicaba que había terminado un libro de medio siglo; yo no había nacido, pero casi: «ESTE LIBRO SE TERMINÓ DE IMPRIMIR EL DÍA 3 DE JUNIO DE 1970 EN LOS TALLERES TIPOGRÁFICOS “VELOGRAF”, NICOLÁS SÁNCHEZ, 97. MADRID-19». Soso, muy soso.

A mí me gustan los colofones de colores, porque los asocio a un trabajo de edición bien hecho, que roza la excelencia. Los libros mal editados no los incorporan y los editores que disfrutan con su profesión los miman. Traigo dos, y de la misma editorial.

Un primer ejemplo es el de Últimas noticias de la escritura, de Chejfec:

«Este libro se terminó de imprimir el 27 de septiembre de 2015 en los talleres de Ino Reproducciones de Zaragoza, a los cincuenta años de la publicación de El silenciero, soberbia novela de Antonio di Benedetto que trata de la ruina civil, espiritual y psicológica de un individuo que, sin buscarlo, se enfrenta a un elevado nivel de ruido».

Y otro de:

«TEORÍA DEL ASCENSOR fue preparado en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos, a cinco mil novecientos veinte kilómetros de distancia del lugar de impresión, Zaragoza, España. La comunicación y traslado de informaciones y datos relacionados con el libro ocurrió de manera esencialmente electrónica, pero no del todo inmaterial, ya que un cable submarino bajo el Océano Atlántico sirvió de enlace. Autor y Editor se comunicaron a diversas horas y en distintos días de la semana, durante un periodo que abarcó más de una estación astronómica, sobro todo primavera y verano. La comunicación estuvo dirigida a elevar esta Teoría a la máxima altura posible, y para ello Autor y Editor podrían haberse encomendado a San José de Cupertino, santo levitador y patrono de los astronautas, de haber obtenido la confirmación –antes de la fecha de publicación de este libro, 7 de noviembre de 2016– de que también lo es de los ascensoristas».

Después de leer muchos libros afirmo que los mejores colofones -cuidado con las consonantes- son los que escriben en Jekyll & Jill. Marcan tanto la distancia que nadie les alcanza. Y me lo juego todo: no existe editorial española que supere el arte de los colofones de Jekyll & Jill. Ya lo decía aquí hace un tiempo. Y siguen igual. Enhorabuena.