Tropo 325: Némesis 4

Parte en Jaén: 77 contagiados y 2 fallecidos. A la captura me remito. J-0325-B

Empiezas a buscar el avión en tu móvil, el modo avión. En ocasiones con tanta ansia como cuando le pegas el primer sorbo a la cerveza que te pone un camarero en verano. Así. Hoy, tres veces. Hoy has colocado el móvil tres veces en modo avión. No quieres escuchar el motor que corona nuestra realidad, incluso tu vida de catorce metros cuadrados, la habitación donde trabajas.

Hoy, después de una jornada agotadora, clases y preparación de clases por la mañana y estudio por la tarde, con rezo al final del día, como hacen los musulmanes, aunque yo sea cristiano, apenas tienes tiempo para limpiar plumas, que es lo que he hecho hacia las ocho y media de la tarde. Las estilográficas, así, están preparadas para continuar este diario que intuyes largo. Por ese motivo les has propuesto a los de 3º de ESO, y también a todos, que escriban unas palabras en un cuaderno todos los días sobre su experiencia en casa, sobre su experiencia zulesca. Algunos han entendido chulesca, pero no, es zulesca.

Incluso con todas las horas del día en el piso, se quedan tareas sin hacer: Llamar a D para saber de él, revisar la NGLE para tres dudas gramaticales, buscar el enunciado de una competencia lomciana para subirla al blog, pasar a Séneca los positivos de las tareas entregadas, transcribir las correcciones de Fedriani, buscar programas para grabar la pantalla del ordenador mientras explicas (necesito un programa que grabe también lo que hago en local) y así, así, una decena de tareas más que se quedan sin hacer porque los días siguen siendo cortos. Leer he leído. Y comer, también he comido.

Mañana tenemos que salir de casa a la fuerza: ella y yo. Al notario. Asuntos hipotecarios. Saldremos asustados, mirando a nuestra derecha e izquierda. Ella, R, mi mujer, dice que no podemos ir juntos, que ella va diez metros por delante y yo detrás. Y no he podido contener la risa que me daba imaginarme persiguiendo a una buena moza por las calles de Jaén a las diez de la mañana, asustado y riendo, riéndome asustado, con la excusa preparada en pdf en el bolsillo dentro del móvil, por si el ejército nos pide los papeles del camión, che, che.