Tropo 312: El yo que imagina

Barthes dijo algo que a mí nunca se me habría ocurrido. Barthes dijo que “el yo que lee es ya una pluralidad de textos”. La cita es tan buena que la he escrito con la mano en una de las fichas índice que llevo siempre encima. Hablando de escrito con la mano hoy le han leído a Sebastián en el recreo un artículo sobre los beneficios de la escritura manuscrita. La lectura se la ha hecho Evelyn, la nueva profesora de inglés, que es nativa y es interina. Evelyn le ha leído el artículo con esmero en el departamento donde Sebastián, además de leer, estaba diseñando un examen. Al verla pasar, Sebastián no lo ha dudado. “¡Eh, Evelyn, ¿puedes leerme esto?”. Y se lo ha leído. Y después se lo ha traducido. Evelyn lo ha hecho con esmero. Hasta ha sido emocionante porque, todo hay que explicarlo, Evelyn y Sebastián han terminado allí en medio, entre una silla y la mesa del departamento, hablando de la deixis en la lengua inglesa, pero en castellano ya, bueno, en español. El artículo que Evelyn ha leído lo escribía un tipo que se dedicaba a diseñar cosas para internet, pasatiempos de pantalla. Antes, lo recuerdas sin nostalgia porque nunca has pasado el tiempo así, los pasatiempos estaban en papel, pero ahora esos pasatiempos de papel no se han trasladado ni se han convertido en pasatiempos de pantalla. Ahora, solo los viejos hacen o siguen haciendo crucigramas y cosas de esas, porque el móvil que llevan en el bolsillo es un móvil con los números muy grandes para marcar sin equivocarse el número de su hijo y de los nietos. Es un móvil para no equivocarse y esos móviles no cuestan mucho porque tienen una pantalla pequeñita. Evelyn, al final, salió del departamento de Sebastián ajustándose la falda a la cintura porque durante la lectura, eso se le ha olvidado al narrador, se había sentado encima.

Ahora solo te queda agradecer a Barthes la pertinencia de la cita. Bueno, y al del artículo, que se llaman Jordan Mechner. Algún día llegaremos a viejos, completaremos pasatiempos de papel con bolígrafo Bic y releeremos artículos como este: Why I write longhand?