Tropo 285: No tienes likilikis, y te jodes

Cada día estoy más convencido de que los efluvios literarios han de escribirse en un cuaderno, reunirlos, pulirlos y si te da tiempo, publicarlos. Por tanto, cada día estoy más convencido de que el fin de un blog como este no es efluviar literariamente, sino escribir, escribir y contar, escribir y bloguear.

Hoy, reinstalándome Feedly, me he dado cuenta de que Tongoy ha regresado para escribir sobre lo que lee. No es publicidad, es un hecho que refiero y señalo porque se trata de otro blog de libros peculiar, y singular. Ácido también.

Hoy, también he recibido el correo electrónico del departamento de comunicación de una editorial:

“Buenas tardes!

Soy XX, del departamento de Comunicación de YY, encantada de saludarte.

Me pongo en contacto contigo para comunicarte que acabamos de publicar el último libro de BB, “EEEE”.

Se trata de un libro con AA, CC y HH inspirado en el O que ha triunfado en sus redes sociales @likilikilikilki. El autor es todo un influencer satírico que cuenta con más de 333k seguidores en Instagram.

Si quisieras recibir un ejemplar del libro para reseñar no dudes en ponerte en contacto conmigo.

Un saludo y muchas gracias!”

Pero antes, esta mañana, he leído este artículo de Maria Zuil: “Cuando el CV son las redes sociales: ‘Nos gusta tu trabajo, pero tienes pocos seguidores‘” .

¿A ti no te da vergüenza ajena, lector de blumm.blog? A mí sí. Sobre todo por las editoriales que trabajan así, con este estándar. Es como ir al mar y comprobar que a unos les gusta surfear y a otros descubrir lo que contiene la profundidad de lo que tienen delante. Unos se pasan surfeando toda la vida, sin más profundidad que la quilla de su tabla y a otros les gusta el pez plátano, el pez plátano sumergido y resguardado junto a un coral.

La vida es así; el likiliki pasará.