Tropo 270: Hora y minuto

Esclaramundo me aconseja que cuando él escribía tropos abandonó muy pronto el hábito de hacerlo en la cama, cinco minutos antes de entrar en el sueño de cada noche. Que no le compensaba quitarle a ese ratico de la noche su porción de lectura, decía. Seguiré su consejo. El momento es el café de después de comer. Ese rato es, como dicen los pedantes por la calle, supino. Mañana lo incorporamos a la rutina. Porque a la escritura de estos tropos solo le falta reservar la hora y el minuto. Sería delicioso. Y será.