Tropo 268: hdp

Esperas a estar solo para escribir. A diferencia de Delibes, que era capaz de escribir rodeado de sus hijos, tú no. Habías pensado dejar este tropo en blanco. Muy en blanco. Querías certificar el fin trópico. Pero te has metido en la cama y has sido incapaz de hacerlo. No has podido cubrirte con la manta y las sábanas, ni has podido acurrucarte. Así que te has incorporado y te has postrado sobre uno de los cojines que tiene la cama, con la almohada en las lumbares. Ya sabes, la posición para leer; pero ibas a escribir. Y escribes. Tomas el móvil y abres la aplicación de WordPress. Y escribes: hoy me han dicho hijo de puta, cabrón y en cuanto pueda te mato, pero al final, como si de un toro rendido se tratara, se ha acercado para decirme lo siento. Y perdó yo no doy así fuera del instituto. Y le das la mano y piensas que hay que romper inercias porque si no rompes tú las inercias, quién si no. Y el hecho queda registrado. Vaya tropo: hijo de puta.