Tropo 219: Momo, el jeribeque

Llegas tarde, como todos los días. Cada día encuentras más placentero escribir con lo más simple, en el día que nos ocupa, con un bolígrafo Bic azul. Simple. Hoy has estado leyendo cosas, muchas cosas, tantas cosas hasta que has llegado a una cosa llamada momo. Momo es una palabra que procede del latín medieval, de Momus, que a su vez procede de Mômos, que era la divinidad griega de la locura y la burla. Sí, claro, lo primero que se te ocurre es elucubrar con el Momo de Ende. Y te apuntas la tarea de investigar el asunto, pero si llegas tarde a la escritura diaria, como hoy, ¿cuándo piensas descubrir la relación entre momo y Momo? No lo sabes, pero lo apuntas. Sigues leyendo y la primera acepción reza que momo se emplea en frases alusivas al carnaval como el reinado de momo. También, y esto aparece en la segunda acepción, se considera un gesto hecho para reír, para hacer reír, por ejemplo, y copio, en fiestas y danzas. Es como un guiño, una mueca, un, tú lo sabes mejor que yo, un jeribeque. Hasta estás pensando –menos mal que todo se queda ahí, en el pensamiento— titular con ese nombre una novela y, claro, escribirla con este significado de momo, el de mimo que mama, por ejemplo. Dotar a la inexistencia y significado, existencia y significante. Por ejemplo.