Tropo 210: Premio Jaén

Sábado, 23 de noviembre de 2019

Ayer se entregó el Premio Jaén de Literatura y yo no me enteré. Lo supe después, cuando leí un tuit del premiado, de Álvaro Colomer. Y pensé: “Joder, anda que avisa por Twitter del día de la entrega”. Me dio coraje. Hubiese hecho lo posible para estar allí porque me hubiese gustado saludarlo, pero ni soy pitoniso ni estoy muy al día de la actividad cultural de mi ciudad, que suele ser una actividad cultural que rezuma aceite: qué hartazgo. Así que me quedé sin conocer a Álvaro Colomer en persona. Después vi en la foto a Trapiello y me dio más rabia aún. Mucha más rabia. Así que también me quedé sin conocer a Andrés Trapiello.  

Después pensé que a esos actos se suele entrar por invitación. Y yo no soy nadie. Eso también es verdad. Pero por lo menos leo, leo bastante, tenía leído media bibliografía del premiado, por activa y pasiva, e incluso tenía sus libros de literatura juvenil en casa. Yo era un candidato para saludarlo, para decirle qué tal Álvaro, ¿quieres una cerveza en la mejor tasca de Jaén? Pero no, insisto. A mí nadie me avisó, aunque nadie tenía que hacerlo, es verdad.

Me imagino quiénes fueron los que asistieron: gerifaltes, alcaldes y personas insulsas que solo se pavonearían de los cargos que ostentan. Gentes, en definitiva, estultas en esto de la literatura, que ni sabrían decir el título de la última de Trapiello ni el título de la última de Colomer. En eso se tuvieron que basar para dar invitaciones, por lo menos. Entrar y estar más cerca de los premiados en función del número de libros leídos. Esto es superioridad moral y lo demás, risas. Paradojas. Sinrazones. Postureos y mierdas con parafernalia, trampantojos para vestir ciertas fachadas del capitalismo. Lo de siempre.

Tampoco hubiese ido al acto, ahora que lo pienso. Soy sincero y digo la verdad. Pero a la cerveza sí, a la cerveza en la tasca sí, por supuesto. Con Álvaro y Andrés, claro.