Tropo 202: Trapiello, mi madre y yo

Mi hermana P me ha traído un separador de San Pedro de Atacama, allende Chile y el Bío Bío, pero yo, de lo que quería escribir hoy, no era de mi libro, sino de lo que mi madre y yo estamos de acuerdo, muy de acuerdo, tan de acuerdo tan de acuerdo que hemos encontrado una cita de Trapiello en un fragmento de la página 96 de El gato encerrado que identifica que tenemos sentido común, y tenemos un sentido común igual, muy similar, casi exacerbado. Somos, desde luego, muy prácticos, de hecho, ella ha parido a diez hijos y yo, y yo, bueno, yo solo soy un mierda si te pones así, narrador. Después de leerle la cita a mi madre en el salón de su casa, con la cerveza abierta y las patatas fritas de Casa Paco crujiendo, me ha pedido el libro, pero le he dicho que se espere, que me quedan algunas páginas todavía. El lunes, mamá, el lunes sin falta te lo dejo para que te regocijes en el sentido común que derrocha Trapiello, el sabio. Qué bien me lo paso últimamente con mi madre los viernes por la tarde, después de la visita a la biblioteca pública infantil. Ah, he aprovechado para sacar un librito de Torrente Ballester que no sé cuándo lo voy a leer, pero lo quiero leer: Fragmentos de apocalipsis. Tiene que ser la rampa de despegue, Blumm.

En fin, aquí está la cita, aquí debía ir una cita, y va, ya, pronto, es esta la de Trapiello:

“A mí, por ejemplo, me gusta viajar a los mismos sitios siempre, media docena de ciudades. Aspiro a moverme en ellas con la misma rutina que en la mía. Lisboa, París, Venecia, Roma, Los Países Bajos, todo cerca. El paisaje inglés, francés, de Italia. Excepcionalmente alguna vez Praga, Viena, Mitteleuropa. De América, poco. De Asia, menos. El cine y los libros de arte son suficientes, y de vez en cuando alguna exposición de arte oriental o una de esas semanas que organiza El Corte Inglés, donde uno puede comprar sedas japonesas o cacharros chinos sin más complicación que tomar un taxi”.

Trapiello en la página 96 de El gato encerrado

Sí, claro, nos hemos reído de quienes viajan hasta descoyuntarse. Nosotros vamos en el equipo de Trapiello. Está sublime Trapiello con este punto de vista. Y eso que mi madre y yo nos llevamos veintidós años, pero pensamos con más sentido común del que nos corresponde. Hombre, ella sabrá, que me ha parido un rato.

Este libro de Trapiello es una golosina. Mira, léetelo y deja de perder el tiempo.