Tropo 188: Ni el menor interés

Mi vida no tiene interés más que para mi familia y mi yo en estéreo. Mi vida, Rodrigo Fresán, efectivamente, no tiene interés. Después de leerle “me alucina que todo el mundo piense que su vida tiene interés”, le aplaudo. Por eso que manifiesta, en ocasiones, Twitter es tan vomitivo. Por eso, siempre, Instagram es tan hartizo (no existe la palabra “hartizo” en el DLE. Esa sufijación les debe dar dentera). También algunas novedades literarias: vomitivas y hartizas. Sí, claro, no hace falta que me las lea para concluir así; por el mismo motivo no me tiro por un precipicio para concluir que me mataría. Lógica. Pura. Divina. Amén.

Hoy iba a presentar una conclusión. La conclusión con la que acabé un comentario de texto tipo “Analice los rasgos de oralidad que presenta el siguiente texto oral”, pero he tropezado con alguien que se ha molestado -pobre- por lo que dice Rodrigo Fresán en la entrevista que vinculo al final de tropo. Pobre. Si alguien manifiesta X es porque a él le parece que es X, independientemente de lo que tú pienses, aunque no sea X. Esta máxima hoy, cada día se comba. Combar es un verbo molón. Tan molón, tan molón, que lo voy a utilizar mucho más a partir de ahora.

Ayer le dije a un amigo que me meaba en Cassany, pero tendrás que esperar al tropo donde sale eso de “me meo en Cassany”.

Hoy estoy disperso, como habrás comprobado. Pero es viernes y no tengo clase y a mí las clases me centran mucho, y me dan la vida, que lo sepas. Es parte de mi vida, pero como sé que no te interesa, vomita.

La entrevista a Fresán es esta: aquí y parece que ha levantado algunas ampollitas en gentes de piel fina. Y la cita con la que cierro el tropo es de mi querido y de tu odiado Nicolás Gómez Dávila: “No existe hoy, en ninguna parte, ni individuo, ni idea, cuya historia tenga el menor interés”.