Tropo 174: El sexo puesto

Hoy puedes empezar a escribir por tres sitios. El primero es adentrarme en una cita que apunté en el cuaderno el martes y ahora no sé de dónde ni por qué la escribí: “ven con el sexo puesto”. El segundo camino puede empezar describiendo la monda de manzana que tengo a mi derecha, junto al móvil, que se está cargando. Y la tercera vía, hablar sobre cómo he empezado a explicar la narración y los elementos de la narración en primero de ESO. Ha sido espontáneo. Después de sacar algunas herramientas, como un portatizas y mi portátil, he abierto el libro de texto y al azar, de modo automático he empezado a inventarme una historia que comenzaba más o menos así mientras se callaban. Contaba que “Había una vez un niño que estaba tumbado encima de su cama, cuando su madre entró a su cuarto y le lanzó un melón, gritándole: “a ver si lo puedes abrir tú, que yo no puedo”. En ese momento el chico recoge el melón, lo coloca debajo de su culo y empieza a sentarse sobre él con tal violencia que consigue reventarlo. En ese momento recoge algunos de los trozos de melón, observa cómo ha dejado la colcha y las sábanas, pero antes de recoger el estropicio y llevarse una tajada a la boca, se asoma a la ventana. Es el momento en el que…”. Y ha sido el momento en el que he dicho, “sigue, Alberto” y Alberto ha tenido que improvisar un trozo de historia y después Gabriel y más tarde Paola hasta que, participados los veintitrés, he dado comienzo a la lección. Personajes, tiempo, espacio, trama y argumento. Fascinante. Han disfrutado como marranos y yo lo he vivido. Soy un privilegiado. No está tan agostada la creatividad de un chaval de 13 años. No, de verdad, créeme, agostada no. Tienes que estimularla, o ir a clase con el sexo puesto.