Tropo 143: Los payasos

Harto de experimentos pedagógicos. No voy a convertir mi aula en un circo, sino en un sitio donde la palabra brille, en sus bocas y en la pizarra; donde el razonamiento apoyado en la memoria deslumbre y donde el conocimiento del profesor sea transmitido a los alumnos. Hoy algunos profesores se dedican a los juegos artificiales. Suplen su falta, no de formación, sino de cultura. Se venden puertas hacia fuera y resultan ridículos; y al alumno, que lo atienda el Espíritu Santo. Yo pienso al revés. El profesor ha de volcarse en el alumno, solo hacia el alumno, sin esperar ni aplauso ni mira qué influencer soy. Por eso, en un hueco me haré con Devaluación continua, de Andreu Navarra y Cuaderno de un profesor, de Alberto Royo. Ya está bien, payaso.