Tropo 140: Reflexión con dibujo de bailarina

La reflexión en la que te sumerges con la lectura de El cuarto de atrás te satisface por lasciva. Cuánto derroche, qué texto tan bien gestado sobre sí mismo. Ya estaba presente la santa metaliteratura aquí, después Vila-Matas. Ella escribía mucho todos los días. O por lo menos hacía running, que algunos escritores denostan. Ella escribía y se forjaba, daba forma escrita a sus pensamientos, vía diarios ahora, vía ficción después. Pero escribía todos los días del mismo modo que Murakami corre todos los días y otro, ahora no recuerdas a nadie, tuitea cada media hora una cagarruta mental, que existen. No te imaginas a Carmen Martín Gaite en ese cagatorio que es Twitter.

Relees «hacía running, que otros escritores denostan». Claro, que querías decir running con la escritura, que ahora no sabes cómo expresarlo. Llevas escribiendo no sabes cuántos días. Mientes porque si lees el título del tropo eres capaz de averiguar enseguida cuántos días llevas escribiendo de manera consecutiva. Haces running con la escritura, es decir, ejercitas la puesta por escrito de algunos pensamientos y otras elucubraciones. Aquí no lo enseñas todo. Aquí enseñas lo más raudo, pero reconoces que esta escritura diaria, siempre manuscrita o mecanoscrita con una Olivetti Lettera 32 te satisface y está, de alguna manera, depurando, limpiando un poco la prosa, que es una prosa muy tuya, muy de segunda persona. Escribiendo todos los días veinte líneas al día, buenas o malas, regulares o mediocres, te salvas. Te estás salvando de la vorágine hiperbólica de la torrentera informativa, fastinfo, que coagula tu cerebro. Necesitas huir de ese caudal y por eso escribes y descansas. Escribes y descansas, escribes con gusto de nuevo. En esta tarde de domingo lo que mejor y más fuerte ha sonado en el barrio ha sido el teclado de la máquina sobre el folio en blanco expuesto en ese rodillito almohadillado de plástico o de a saber de qué. Los tipos de acero se están expresando y dejando huella; poniéndose las botas es el tópico. Sin teléfono móvil se hace el silencio y casi la soledad; los niños, el niño está con el Capitán Trueno y la niña en la web de Zara, que mañana cumple dieciséis. Y ella, la Rosa, terminando el dibujo de una bailarina japonesa. Tú aquí, preparando la guerra con escritura, preparando la guerra que empieza mañana.