Tropo 136: Enseñar la patita

Enseñar la patita. Una editora me ha enseñado la patita. La patita se enseña muy bien en Twitter porque es fácil y es gratis. Si no fuese fácil mostrar lo que se te pasa por las mientes, Twitter sería un aburrimiento. Con tanto aburrimiento acumulado sería fácil que la gente saliese a la calle a matarse y claro, la II Guerra Civil Española no molaría nada. Ahora lo hacen en Twitter, y por eso enseñar la patita es fácil. Y te matan, o llamas a uno troll y a otra puta. El caso es que ayer decidí no comprar más libros de la editorial que dirige una editora. Imagina que alguien al que le compras la leche todos los días se mofa de tu madre un día cualquiera. Imagina que se descojona de tu madre, que la pone a parir. Y además de hacerlo sin vergüenza, lo comparte entre sus tres seguidores. No pienses mucho. Dejas de comprarle la leche. Ya, ya, la vaca no tiene la culpa, pero tú dejas de comprarle la leche a esa editora. Bueno, a esa lechera. Pues igual. Somos muy básicos. Es bueno ser básico en ocasiones, o casi siempre. Mostrar humildad así, diciendo: mira, soy un tío básico y voy a dejar de comprar libros de esa editorial porque la editora se ha metido con mi madre. Y lo haces. Y apuntas la fecha en tu cuaderno, con una cartela en verde que diga -o en rojo-: “Desde hoy, 10 de septiembre de 2019 no voy a comprar más libros de la editorial Talycual”. Y ya está. No pasa nada. No suele ocurrir nada. Dejar de comprar los libros de una editorial sita en Barcelona, la ciudad sin ley, como acaban de gritar en El Hormiguero, no es un trauma. Más libros se venderán en Sevilla, piensas. O en Madrid y en La Coruña. Enseñar la patita tiene consecuencias. Para algunas editoriales, ya ves: un tío de Jaén no comprará más novedades de esa editorial. E insisto, mira, no me torres. No seas cansino preguntándome que qué culpa tienen los escritores que escriben ahí. Pues joder, la misma culpa que tienen los curas que no son pederastas, o los hombres que no maltratan, o los dueños de perros que recogen los mojones de sus canes. Somos tan básicos…