Tropo 127: Ploidía

Le piden que analice un texto, o mejor dicho, que identifique las características propias de la tipología descriptiva presentes en un determinado texto que un autor me ha pasado vía Telegram. Estamos aquí, nada más arrancar, en tercera persona. El texto será el protagonista aunque la tercera persona a la que nos referimos no es el texto, sino quien lo lee. Quien lo lee es un alumno. Hoy es su gran día, hoy ha realizado su salvífico examen de septiembre. El texto va de cromosomas y olvida por completo las características propias de la descripción y puesto que ha de encontrarlas empieza a leerlo como si estuviera en la playa todavía, sin prisa. Subraya las palabras que más le llaman la atención, lo que brilla de cada párrafo. Así, cuando llega al quinto, Ploidía le dice hola, que cómo está. Ploidía se encarga de reunir en su significado la cantidad de cromosomas que tiene constante una especie. Es ahora, en este preciso momento, cuando el alumno, que se ha leído La isla del Dr. Moreau tumbado sobre la arena este verano, comprueba qué pretendía H. G. Wells con su ficción, puesto que este texto demuestra, le hace entender a nuestro alumno que lo que pretendía Wells es imposible. Por este motivo era todo ficción. Se evidencia, además, quizá cien años después, que gracias a la Ploidía es imposible que surjan Hombres Cerdo y Mujeres Zorras. Y lo que imposibilita esta realidad es, además de la Ploidía, el ADN, que se muestra en nuestra narración vía cromatina y vía proteínas, no sé si de lata, vegetales o animales. En realidad da igual porque las proteínas presentes en los cromosomas son histonas. Después de todo el alumno se da cuenta de la superabundancia de tiempos que hay en presente del indicativo y tira por ahí, se lanza a pergeñar, en los últimos diez minutos del examen, una teoría en torno a la descripción y su necesidad de presentes del indicativo, de indicar que sin estos, ni hay descripción ni hay Ploidía. Y cuaja.