Tropo 105: El arkhê kakôn

Barco a la deriva atestado de africanos. Famoso rebosante de dólares norteamericanos avista barco a la deriva atestado de africanos. Al abordaje. Traed la cámara. Foto que sube a… Europeo, que pasea con su perro por un parque verde y tranquilo, hace así con el dedo para pasar las fotos en su móvil que han subido a… Así, así, mira, es fácil. Pulsa el coranzocito del qué bien te lo montas, americano que te haces fotos con africanos en el mar. El perro, que pasea el europeo, se para. Va a defecar. El europeo guarda el teléfono en un bolsillo y extrae del otro una bolsa para recoger la hez, que está dura porque el pienso que compra en Mercadona añade un componente para que el perro cague duro -verídico-; hay que pensar en quien recoge el mojón. Siempre hay que pensar en quien recoge el gran mojón, aunque el tamaño del mojón dependa del tamaño del animal.

Africanos en el mar muertos de hambre. Americanos hartos de hamburguesas abordan barcos atestados de africanos. Europeos que pasean mascotas, perros normalmente, flatulentos por cebados que están, que detienen a sus dueños para que recojan las mierdas. Es el siglo XXI y estamos en el hemisferio norte, pero yo pienso que el Arkhê kakôn está en el otro, en el sur. ¿Y tú?

Al estudiar la literatura griega antigua, tanto histórica como de imaginación, nos tropezamos con un término que se utiliza para describir el origen remoto de algún desastre: arkhê kakôn, “el principio de lo malo”. Las más de las veces, lo malo en cuestión es una guerra. Así, por ejemplo, Heródoto, el historiador, en su intento de localizar la causa de una gran guerra entre los griegos y los persas ocurrida en el año 480 a. C., afirma que la decisión ateniense de enviar barcos a algunos años antes de la ruptura de las hostilidades fue el archê kakôn del conflicto.

Daniel Mendelsohn en Una Odisea.