Tropo 101: Al que traduce

Non ex quovis ligno fit Mercurios, que significa que no de cualquier madera sale el mercurio. No pretendes hoy culpar a ningún traductor, pero te preguntas, te haces una observación. ¿Por qué apenas recurres al diccionario cuando lees narrativa traducida desde el inglés, francés, esloveno y esperanto y sí cuando lees narrativa española de cierto octanaje? Otro día explico lo del octanaje. ¿Es más fácil leer una novela en castellano traducida desde el inglés que una novela escrita en castellano? ¿No se tergiversa, se diluye, se devalúa la lengua en que esa narrativa está escrita por este hecho? El problema reside –bueno, problema depende de para quién— en que o bien el granero léxico del traductor es parco y está bajo mínimos, o el programa con el que traduce no da para más. También puede ocurrir que el traductor siga escrupulosas indicaciones y órdenes del editor para que la dificultad léxica –el nivel está como está—sea mínima, es decir, se luche por ofrecer papillita de fácil tragadera para el que compra libros, que ni es un Moliner pegado a un lector ni está en la playa reflexionando sobre los cleuasmos entre traductores y originales. Podría ser, pero quiero mi mercurio.