Tropo 85: Ni pedantón ni grandilocuente

Medias portadas de "Nueve cuentos malvados", de Margaret Atwood y "Clásicos de traje gris" de Andrés Trapiello.

Ayer te prometías no aumentar la pila de libros “leyendo”, pero hoy, tras el intento de entrar en el Museo de Jaén con R, porque R quiere ver todas las semanas una sala del museo de su ciudad, R está de vacaciones, como yo, hoy lunes estaba cerrado. Justo enfrente, en la otra acera, la zona de sombra del Paseo de la Estación, más arriba, a cien metros, quizás ciento diez, sita la biblioteca. Museo cerrado, porque no todos los días va uno al museo y no sabe que el museo no es un bar, ni una cafetería, menos un supermercado, y que por eso estaba cerrado, o que cierra el Museo de Jaén todos los lunes. Pero decía que la biblioteca, donde siempre está sita, estaba abierta y R y yo, hemos entrado para refrescarnos. Eran las once de la mañana y la temperatura silbaba: treinta y siete grados en que te acuerdas de echarte un huevo, portarlo en la mano, y abrirlo sobre un muro o un banco del parque donde esté el sol pegando, por demostrarle a R el dicho, huevos fritos sobre la calzada o ¿era sobre un coche? Entramos en la biblioteca y la pulsión es la pulsión, la pulsión de dirigirte a los anaqueles de las novedades (para ellos) y divisar una portada amarilla donde Nueve cuentos malvados de Margaret Atwood sonreían, para después disponer de la consulta en línea y escribir “Trapiello”. Y el primero que se me ha ofrecido ha sido el elegido que estaba en una editorial que se me antojaba extraña para Trapiello: Valdemar. Signatura que leo en voz alta para no olvidarla: “ochocientos sesenta tra cla” hasta que encaro el pasillo del ochocientos sesenta, a media altura, ahí estaba, en esa singular inversión de la lógica alfabética que trae consigo la CDU, o la Clasificación Décima Universal, que creo que así se dice, y se reza y ordenan los libros de las bibliotecas. Ahí estaba, que lo olvido: Clásicos de traje gris, de Trapiello. Los sumo a GoodReads, para meterme presión. Hace diez minutos he acabado dos obritas del Alberti renovador de la escena dramática española. Ideologizador también, pero da igual, la literatura es la Literatura. R sale de la biblioteca con un cómic de Lucky Luke, nada pedantón, ni grandilocuente, sin gilipolleces. Y me invento una cita, que queda así, y casi parece un tropo: “lo que más ilumina en el mundo es la inocencia”. Autor: Bernardo M. Montero.