Tropo 71: Intonso

Después de comprar Mis páginas mejores, de Camba, seguiste leyendo. Para qué sino te compras un libro si no es para leerlo; bueno, para leerlo no, para hacerlo gerundio y después participio. Leyendo estabas cuando apareció este tropo. Y es que el libro, de repente, se ha vuelto exquisito. Lo que sostienes entre las manos se ha transformado en un objeto valioso, en una alhaja apreciada. Si sabes un poco de edición y consultas la Wikipedia antes que tu compañero, un libro que contiene algunas páginas que no se han separado por procesos de corte mecánico, tienen que ser separadas con una cuchilla si te apetece leerlas con comodidad; sí, claro, un abrecartas también vale. Cuando rasgas las páginas, sus cantos se quedan “rugosos” y emulan las ediciones antiguas. Esta rugosidad acaba de transformar tu libro en un “exquisito objeto de gran valor estético”. No lo prestes. Martínez de Sousa, más técnico y antipático que Wikipedia, te espeta: “Los cortes pueden dejarse todos en blanco, dorar solo el de cabeza, o bien dorarlos, bruñirlos, jaspearlos o cincelarlos todos. Los del libro no refilado se denominan cortes intonsos, y el libro no refilado se denomina asimismo libro intonso”. María Moliner te sienta y te explica que intonso “se aplica al libro que se encuaderna sin cortar las barbas a los pliegos de que consta”. Ahora elucubras, mientras buscas el punto final a este tropo, cómo definirían el estilo literario intonso. Y te lo apuntas.

Libro intonso