Tropo 47: El bulletjournal y mis lecturas

Pero hoy no voy a hablar de mi organización personal ni profesional. Hoy solo describiré cómo imbrico el asunto de los libros en mi cuaderno bullet journal: cómo selecciono las lecturas, dónde tomo notas y qué registros hago.

Hoy voy a hablar de tres fotos. La primera es la que encabeza este tropo. Están tomadas de tres páginas del cuaderno de notas que utilizo para organizar lo personal y profesional. Sigo, desde hace año y medio un método ideado por Ryder Carrol: Bullet Journal. Es un método que recomiendo para cualquier persona, sea adolescente, joven o anciano. Me funciona. Me ayuda a desconectar de la barbarie digital; bueno, más que a desconectar, a racionalizar mi tiempo y el consumo de información digital. (Si quieres conocer qué he escrito sobre Bullet Journal, pincha aquí).

El método Bullet Journal me ha enseñado a crear colecciones, que es como una plantilla organizada para recopilar información relacionada. En este caso, para el asunto de los libros, siempre creo tres colecciones: una, la colección donde recojo mensualmente qué estoy leyendo y qué libros entran en mi radar en forma de desideratas, referencias, bibliografía, etc.; una segunda colección que se compone de las notas que recojo del libro que leo; y una tercera colección, más pedestre, que consiste en la simple lista de los libros leídos, o que llevo leídos en el año. Es importante señalar que el método Bullet Journal da mucha importancia al índice que tienes que crear al principio de cada cuaderno. Yo, por ejemplo, cuando acabo un cuaderno, escaneo el índice, lo transcribo y lo archivo de manera digital en Evernote para acceder rápido a posibles futuras búsquedas de tal o cual asunto contenido en los cuadernos de notas que guardo. Me va bien. Crear, mantener y usar cuando lo necesitas este archivo personal me divierte, me sirve y siento -esto es muy poético- que estoy viviendo.

Pues bien. Pongamos la primera foto:

Colección: “Junio: lista de lectura y desideratas”

Aquí se ve la lista de lectura de junio y las desideratas. Por cada mes hago una colección con este título: “Junio: lista de lectura y desideratas”. En ella apunto qué estoy leyendo y qué libros me llegan en forma de referencias y que levantan algún deseo de ver, leer, hojear. Algunos se quedarán para siempre en esta página, otros nutrirán futuras lecturas y listas. Cuando termino de leer el libro, tacho con una X el puntito (bullet) que le precedía, como puedes observar en la imagen.

La siguientes fotografías muestran las colecciones que abro cuando empiezo a leer un libro. Escribo en la parte superior el autor y el título. Tomo notas manuscritas del libro, además de las anotaciones que hago en los márgenes. Puedes pensar que realizar esta labor de manera digital es más rápido y eficiente, sobre todo cara a futuras búsquedas, pero he comprobado que no hay tanta diferencia porque, además de que percibo cómo refuerzo mi memoria haciéndolo de manera analógica, ensimismada, el tener digitalizados los índices suple esa posible pega. Como veis, abro tantas colecciones como libros esté leyendo. Ahora mismo llevo tres simultáneamente. Cada colección está indexada al comienzo del cuaderno. Insisto, muchas de estas notas serán trasncritas en una segunda fase; o a Evernote o a pdf vía Word para futuras y posibles consultas. A fecha de hoy tengo un archivo muy rico que tendré que pensar en hacer algo con él; destilar la mejor novela del siglo XXI. Ja.

Notas de Nosotros H de Ignacio Ferrando
Notas de El hombre que compró un automóvil de W. Fernández Flórez
Notas a Nembrot de José María Pérez Álvarez.
Notas a Sábado, domingo de Ray Loriga

Y por último, la foto más sosa, que es además la que encabeza este tropo, que la simple lista de libros leídos y que he reelaborado para la ocasión y para este tropo. En ella recojo los libros que llevo leídos en el año.

Lista de libros leídos 2019. Llevo además esta lista en Evernote y en Goodreads.

En resumen: uno, anoto qué estoy leyendo y qué me gustaría leer. Dos, anoto y cojo notas de los libros que leo. Tres, registro la lectura de ese libro en una lista de libros leídos. Llevo año y pico integrando así mis lecturas y todo lo relacionado con los libros. Este método realiza la labor de filtro y reconozco que este ensimismamiento con los libros es un placer, además de que perfila muy bien mis lecturas. Y sí, claro, cuando algo me interesa, lo digitalizo. OCR hace el resto; tengo buena letra.

Espero que esta explicación de cómo uso Bullet Journal para mis lecturas y libros le sirva a algún lector. Termino como empecé, recomendando encarecidamente para vuestra organización personal y profesional Bullet Journal. Ayer, dentro de mi rutina diaria de leer un artículo en inglés, me topé con este. Es bueno, compensa recapacitar qué ofrece: Digital Minimalism.

*Demás tropos*