Tropo 43: Caco

Esquemas de Cervantes cortesía de Violeta H.

Si no apago el ordenador y no guardo el móvil en un cajón, no sería capaz de escribir diariamente un tropo, o un texto como el que ahora leo mientras lo tecleo en la Lettera 32. Saco el cuaderno. Página 77. Lunes, 10 de junio de 2019. Leo: “Yo os diré la historia de Caco47”. Nota número 47 de los preliminares de la primera parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Edición de Francisco Rico, en Punto de Lectura. ¿Editorial? Juzga y vive. Decía “Yo os diré la historia de Caco”. Y he pensado: “Necesito un narrador en primera como el narrador espectacular, impresionante y desarrolladísimo que despliega Genazino en Un paraguas para este día. Quiero a ese narrador en mi casa para que me ayude a contar cómo he descubierto quién era Caco”. Sí, ya, tú, como mis alumnos: “Caco es un ladrón, Caco es como un delincuente”, decían. Sí, ya, pero releer el Quijote trae bola extra. Bonus track en inglés. Bueno, sí, retrocedo. Digo. Prometo más bien. En los años que me toque impartir en primero de bachillerato he decidido que voy a releer el Quijote. Quien afirma esto no es un narrador en primera sino el autor de este tropo: yo; otro narrador en primera. Caco… Nota número 47. La leo en voz alta en clase y “oh, ah, sí”. No, espera, Bustos el otro día lo decía así: “Ah, oh. Genio”. Pues al final, así: Ooooooh, aaaaah, no lo sabía, profe. Ni tú. Ni ¿cuál yo? La nota: Caco, “hijo de Vulcano, que robó los bueyes a Hércules mientras dormía”. Esto está contado en el capítulo octavo de la Eneida. Y de cacao, nada.

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