Tropo 39: Treinta mil páginas

La vida activa animaliza

Nicolás Gómez Dávila en Breviario de escolios, Atalanta, 2018

Tiene todo de extraordinario el texto que le ofrece a tu imaginación la siguiente golosina: “apuntó meticulosamente la rutina y detalles de su vida diaria, llenando unas treinta mil páginas, que van de 1939 a 1968”. Treinta mil páginas. La expresión la lees y la seleccionas como título para el tropo de hoy. Es una lástima, leer diez líneas después, las consecuencias: “Al principio hay un intento de unidad porque cuando lo empezó, la escritura tenía un carácter sustitutivo. Mi padre había dejado el periodismo para ser magistrado y lo echaba en falta. Entonces aún escribía con cierto estilo. El día era visto con una perspectiva final, pero con los años, su diario empezó a ser auxiliar de esos impulsos que le costaba dominar y pierde esa perspectiva. De escribir una vez al día pasó a hacerlo varias veces, como un registro donde ya no hay unidad alguna. Todo se dispersa y, en un sentido, pierde interés”. Lo recoge Andrea Valdés en un libro que me está sorprendiendo. Harto de editoriales fofas, de labor editorial rutinaria, me he propuesto descubrir nuevas voces y nuevas editoriales. Y aquí tenéis a esta chica que acaba de publicar un ensayo realmente atractivo, por el desconocimiento que tenía de la existencia y vivencias de tantísimos escritores que murieron escritores y desconocidos. Fan de esta clase social. Por si queréis dejar de comprar en las mismas editoriales de siempre que publican lo de siempre a costa del dinero de los que no saben encontrar y que se topan con lo de siempre: Distraídos venceremos.Usos y derivas en la escritura autobiográfica, de Andrea Valdés, Jekyll & Jill, 2019. Foto y hasta mañana.

*Demás tropos*