Tropo 25: El expurgado

Expurgan en la biblioteca el ejemplar número 1231 de La locura juega al ajedrez, de Enrique Anderson Imbert, crítico, ensayista y cuentista argentino, que no conocía, que no había leído, a mis cuarenta y tantos e impartiendo clases de Literatura Universal. Mal. Muy mal. El ejemplar número 1231 de los tres mil ejemplares se imprimió en la Gráfica Panamericana de México el 1 de marzo de 1971. Pienso que, un libro impreso y hecho en México en 1971 e importado por Siglo XXI de España Editores S. A. nunca debió ser expurgado, amantísima biblioteca. Mi biblioteca se ha enriquecido.

Esta tarde me entretuve en conocer quién era Enrique Anderson Imbert. Después, he comenzado la lectura del expurgado. Y he empezado por las solapas, donde he encontrado a autores que sí conocía y a autores que no. Este ejercicio ha sido, en realidad, un test de vigencia, un test que me ha vuelto a demostrar que los escritores deberían abandonar la escritura si su fin es escribir un libro-hamburguesa, como he escrito esta tarde en Twitter. Los libros que no perduran están escritos por autores que ya hemos olvidado y que no han conseguido entrar en ningún canon, ni en el de los olvidados. Acabo. Sírvanse: Los días contados, de Fernando Alegría; Ajedrez. Navegaciones, de Homero Aridjis; El espejo de Lida Sal, de Miguel Ángel Asturias; Poesía joven de México, de A. Aura, L. Ayala, J. C. Becerra y R. Garduño; La muerte y otras sorpresas, de Mario Benedetti; Nueva antología personal, de Jorge Luis Borges, El escritor y su obra, de J. L. Borges y G. Charbonnier; Celina o los gatos, de Julieta Campos; Dibujos de ciego, de Luis Cardoza y Aragón; Historia de la soledad, de J. E. Clemente; Literatura en la revolución y revolución en la literatura, de O. Collazos, J. Cortázar y M. Vargas Llosa; La vuelta al día en ochenta mundos y Último round, de Julio Cortázar; José Trigo, de Fernando del Paso; A quien pueda interesar, de Roberto Fernández Retamar; Muros de luz, de Marco Antonio Flores; Zona sagrada y Todos los gatos son pardos, de Carlos Fuentes; La aparición de lo invisible y El libro, de Juan García Ponce; El aprendiz de brujo, de Sergio Mondragón; Las llaves de Urgell, de Carlos Montemayor; Aquí, allá, en esos lugares y Luz que se duerme, de Raúl Navarrete; Corriente alterna, de Octavio Paz; Anagnórisis, de Tomás Segovia; Los hombres a caballo, de David Viñas; Fricciones, de Saúl Yurkiévich; La máquina de cantar, de Gabriel Zaid y La tumba de Antígona, de María Zambrano.

1971

*Demás tropos*

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