20181222 Bullet Journal 3: la leyenda

La leyenda de Bullet Journal es importante porque te permite clasificar qué tipo de entrada haces en el registro diario. Lo veré en sucesivos post, pero el registro diario es lo que más valoro del método. Por una sencilla razón: anotar cualquier tarea, cita, pensamiento, idea con su correspondiente símbolo es determinante para que el método sea ágil, me sirva. Ten en cuenta que el registro diario actúa a modo de “Inbox” y con esto quiero decir que es el cajón donde echas todo lo que tienes en la cabeza y te sale al paso para después ver qué haces con esa tarea que has apuntado, esa cita que has rescatado, esa idea que has tenido, o ese tengo que que no puedes retrasar más. El método, cuando lo practicas, es sencillísimo y ahí está su gracia. Y encima, analógico.

Como veis en la imagen, los símbolos puedes personalizarlos, pero yo he mantenido en gran medida los que propone el creador del método. Eso sí, en mi caso he incluido algunos de mi propia creación, como ese “li” que indica, por ejemplo, que es un libro que he descubierto y que estaría bien fichar, archivar en alguna lista en el Bullet o en Evernote: llegar a él como sea.

Los símbolos de la leyenda “<” y “>” son, al principio del método, los que más tardas en practicar. Quiero decir, los últimos en entender. El símbolo “<” precede a la anotación que has agendado en el registro a futuro o mensual, mientras que el símbolo “>” precede a una anotación que has decidido posponer para el día siguiente. Por ejemplo, si añades hoy “·limpiar biblioteca” y al final del día decides que será una tarea que tienes que hacer en diciembre, pues así lo escribes. Si lo has decidido así, la entrada la trasladarás al registro mensual y en el registro diario donde la habías escrito ya no aparecerá “·limpiar biblioteca” sino “<limpiar biblioteca”. Si por el contrario piensas que mañana podrás limpiar la biblioteca, en el registro del día, y tras quedarte a solas con el bullet, transformarás ese “·limpiar la biblioteca” en “>limpiar la biblioteca”. De esta manera aparecerá en el registro del día siguiente volverá a aparecer como “·limpiar la biblioteca”.

No hace falta alarmarse. Iré escribiendo entradas ilustrando cómo lo hago.

Este proceso parece tedioso, costoso en tiempo y en un primer momento, pensarás que no merece la pena, pero no. Es sencillo, reconfortante y reparador. Y si lo haces al final del día, incluso te prepara una formidable ristra de buenos sueños. Y encima, recuerda, analógico.

A estas alturas de la serie sobre Bullet Journal solo espero que tengas el bolígrafo, el cuaderno y te hayas leído el libro. Lo demás es personalizar el método a tu vida. Por eso pienso, ¿son necesarias más entradas? Sí, habrá más entradas.