Descubriendo subjuntivos: si ellas no mintieran…

Como escribía ayer en un tuit, durante esta semana estuve entretenido con un texto de Javier Marías. Quise descubrirle los subjuntivos. El artículo fue publicado a esta hora hace una semana: “Ojo con la barra libre”. No había tantos subjuntivos, dos “hayas” y  poco más, uno al principio y otro casi al final. Era rasgo de subjetividad —no rotundo—, pero de eso se trataba, de levantarle la falda al texto —¡y el texto va de faldas!—. Quería detectar los rasgos de subjetividad, ya saben, que si grupos tónicos irregulares, elementos tematizados, primeras personas, adverbios modales, ruptura del orden lógico de la oración, proformas léxicas, es decir, comodines, vulgarismos y expresiones informales, palabras polisémicas por doquier, formas verbales valorativas, ironías y distopías, connotación de la buena y presencia de elementos humorísticos así como una progresión temática sin respetar el orden: esto es ¡subjetividad!

Y sí, le descubrí bastantes rasgos al texto, pero dejo el resultado para otro momento. No lo voy a exponer aquí, por Dios. Sí, en cambio, me apetece exponer el texto con el que trabajé, manoseado y con algunas notas manuscritas sobre el mismo antes de embarcarme en la aventura de escribir casi diez carillas de folio sobre él. (Ya saben, me entreno todas las semanas con algún texto cara a una prueba que quiero superar en junio de 2018).

Así les demuestro que me he peleado con el texto. Pero sigan leyendo, que la sorpresa está todavía por descubrir.

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Si bien no voy a exponer el resultado del comentario (¡se aburrirían!), sí quería escribir esta entrada, este post, o este lo que ustedes quieran, para conocer la intención del autor para con el título que ha elegido para el artículo. Léanlo de nuevo: “Ojo con la barra libre”.

Si no han leído el artículo, les sugiero que lo hagan para comprender dónde quiero llegar. El artículo podría resumirse del siguiente modo (una interpretación): si las mujeres son siempre las víctimas y las mujeres nunca mienten (pseudoverdades las define el autor), el hombre siempre es el culpable. Y esa actidud, incluso pensar así, es como disponer de una barra libre.

Hasta ahí he llegado. Y solo hasta ahí quiero llegar porque, si se fijan en el título, “Ojo con la barra libre”, contiene una genial oposición siempre y cuando se lea “ojo con” al revés, es decir, “no cojo”. Y claro, puestos a elucubrar, me ha quedado la duda de si Javier Marías ha utilizado este “medio palíndromo” para enfrentar semánticamente dos enunciados, “no cojo” la “barra libre”, es decir, yo no le echo al hombre toda la culpa cuando alguna mujer  ha pasado por el “casting del sofá”, que es la tesis de todo el texto.

Con este fin escribo este post, con el fin de conocer si ese medio palíndromo que utiliza Javier Marías es fortuito o voluntario, porque si es voluntario, es una puta genialidad semántica, pragmática y lingüística del autor.

Si recibo respuesta del autor, actualizaré este post. Y lo anunciaré. Ojalá.

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