«Los dados permiten una organización, o lo que es lo mismo una creación, arbitraria, de lo real. Las secuencias numéricas y el orden alfabético permiten otras, igualmente eficaces, y cuya capacidad heurística no es menor. Parte de la ficción contemporánea, alejándose del género torpe, híbrido y mal definido que es la “novela poética”, toma de la poesía aquello que durante mucho tiempo le ha sido más característico: la coacción arbitraria, partera de sentidos nuevos. Encorsetado por formas intangibles, el poema fuerza al lenguaje a plegarse y así libera significaciones nuevas, placeres desconocidos. Las estructuras precondicionadas de Walter Abish, Harry Mathews o Gilbert Sorrentino, arbitrarias, confieren a su ficción un exceso de orden que pone de manifiesto que las estructuras convencionales cuyo ordenamiento, por conocido, consideramos natural, llevan en su seno una serie de imposiciones y limitaciones igualmente determinantes. Hacen de su necesidad virtud y placer; a las bridas y a las ballenas ellos prefieren sus cintas: erótica del corsé y de su cintura de avispa.

Las obras de Walter Abish están publicadas en New Directions donde se codean con las de sus primos que se llaman Queneau, Nabokov, Jarry, David Antin o Borges. En muchos de ellos, como ocurre en el Oulipo —al que pertenece Mathews, amigo y traductor de Perec— el lenguaje literario se apoya sobre sus condicionantes formales, una de cuyas variantes es la libertad absoluta. Para Abish jugar con la energía latente en los dispositivos del lenguaje, supone hacerle confesar al lenguaje muchas más cosas de las que nos desvela cuando lo utilizamos habitual y despreocupadamente; su juego genera el sentimiento que la lengua juega con la conciencia del escritor, socio activo, maestro de las elecciones tácticas, ciertamente, pero sólo socio. La lengua, a su vez, le lleva más allá de lo que él mismo quiere, quizá, hasta el umbral de su empresa. Alegría, independencia, posturas y celadas del uno hacia la otra y de la otra hacia el uno, el envite, la aceptación, el rechazo, la interferencia: juego. Producción de sentido sin apuesta previa.»

Marc Chénetier en Más allá de la sospecha. La nueva ficción americana desde 1960 hasta nuestros díasVisor, 1997. Traducción de María Lozano.

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