No todo el que gana un concurso de novelas es Dostoiewski

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No me resisto. Transcribo este texto de Pedro de Lorenzo que he encontrado en Elogio de la retórica esta tarde en la biblioteca pública. Me ha gustado. Y sí, el domingo vincularé el artículo que hace veinticinco años escribió Landero y que me ha servido para saber qué es un texto argumentativo. Lo prometo. Os remito a la entrada anterior, donde se halla el hilo. Cose. Te espero el domingo. Ahora, lee:

«Vivimos hora en que el énfasis se ha personalizado y corre en declaraciones periodísticas por las vías de la falsa modestia o la arrogancia mendaz. Al triunfador de cualquier concurso de novelas se le pregunta por el tiempo que le ha llevado su obra; un alto tanto por ciento se arrogarán el haber tardado en escribirla menos de lo que el mecanógrafo invertiría en pasar a limpio los originales. Cosa comprensible; no todo el que gana un concurso de novelas es Dostoiewsky, a quien Los Karamazof le exigieron doce años de trabajo… Propende a más el orador; la gloria del orador al uso es darnos a entender que su discurso le va naciendo al compás, según habla; o, cuando mucho, que apenas horas antes se le dijo: “Has de hablar”; y habla… ¡Tontería humana!»