Escribir es un tic

IMG_20150521_18203021 de mayo de 2015 Copy from Evernote

Es fácil escribir una novela de 322 páginas en un año si escribes trescientas palabras diarias. «Te lo voy a demostrar», me dice. Parece que ha superado «eso» que le impedía hacerlo. «¿Para qué una novela? ¿Qué sentido tiene hoy escribir una novela donde un personaje, o diez, tratan un tema, o diez, para finalizar de una manera, o no hacerlo?» Ese era su problema. No sabía para qué necesitaba el mundo una novela más y por eso nunca se decidía a empezar. Pero tenía tantas historias metidas en la cabeza, historias con mujeres que no podían procrear y hombres que no sabían amar que… Y estornudaba. Tantas y extrañas historias —se repetía— que no valían ni un duro pero que palpitaban todos los días. Pedían salir. «¿Para qué necesitan otra novela? Tengo trabajo, cobro todos los meses, tengo hijos que alimentar y una mujer que amar, ¿qué necesidad hay de escribir una novela? ¿Para dejar salir a esa mujer desesperada y a ese hombre atormentado? ¿Puede la literatura permitir más vacío, más novelas sin sombra?» Cuando no encuentras razones satisfactorias para dar el paso y sentarte a escribir todo los nombres que llevas dentro, todas las tramas incendiadas, todos los argumentos y los fundamentos de ciertas vidas, te atormentas con ese «¿para qué?» porque escribir no es un ticPaste.

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