Cómo reconocer un buen libro

Cómo reconocer un buen libro, una guía para el buen crítico haragán: descarte la basura comercial; escoja novelas grandes y ambiciosas (suelen ser las buenas); no las lea, péselas; de vez en cuando, los libros de este tipo se revelarán vacíos y plagados de imposturas, como en el caso del The Empire City de Goodman, pero generalmente el escritor de valor será el que se haya tomado la molestia de crear una gran estructura: al mal escritor le gusta acabar pronto su trabajo.

Pero, claro, olvidaba que el trabajo de los críticos es hacer que las novelas buenas parezcan malas y que las mala sean tomadas por buenas; su cometido es afirmar que los libros buenos y “ambiciosos” carecen de algo y que los libros mediocres, “modestos”, “agradables”, “atractivos”, alcanzan algo. Y lo dicen esperando que el lector no se dé cuenta de que estos dos algos representan dos mundos diferentes.

Jack Green en la página 127 de ¡Despidan a esos desgraciados! (Alpha Decay, 2012).

A nadie puede sorprenderle que Camus, tras ahondar en esta novela, dijera “todo el mundo tendría que leerla, tanto por lo que es como por lo que dice”. Cabría añadir “por cómo lo dice”, pues lo que sobresale en este texto, pionero en desvelar las brutalidades del infierno blanco ruso y acogido en su época con escepticismo entre sectores de la izquierda europea, es, además de su gran valor documental, su alta calidad literaria.

Marta Rebón en Babelia 31.03.12 sobre Un mundo aparte, de Gustaw Herling-Grudiznski (Libros del Asteroide, 2012).

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